La inexistencia de la obviedad y la dificultad de diferir con otros. ¿Digo lo que pienso o me lo reservo?
COMPARTIR
“Obviamente...” ¿Cuántas veces al día decimos o escuchamos esa palabra? ¿A qué se refiere? Me parece que es similar a usar siempre la tercera persona plural para hablar. Nosotros... Esta tercera persona con frecuencia nos ayuda a usar la deflección para no hablar muy directamente de nosotros mismos. Si todos estamos incluidos en algún hábito o comportamiento, eso que hacemos o pensamos se convierte en algo compartido y así “menos peor”. Hablar en obviedades nos permite decir por anticipado que, si bien no es lo correcto, es lo común. Pero hay otra sensación que percibo en el uso del declarativo “obviamente”. ¿Qué pasa cuando alguien me dice que algo es obvio y para mí no lo es? ¿Debo sentirme mal por no saber eso?
En inglés hay una expresión. “There is comfort in numbers.” Significa que nos sentimos mejor cuando mucha gente piensa o hace lo mismo que nosotros. En la historia del mundo esto ha sido una dinámica importante. Alguien importante, influyente o con poder dice algo y cuanta persona le rodea se une a la causa, muchas veces sin razonar o formular un pensamiento propio. Yo sé que hay momentos en que he reservado mis pensamientos por estar en un grupo que aparentemente han formado una opinión colectiva inapelable. Y sé que he sido severamente y directamente atacada por no contestar algo de la manera esperada. Generalmente trato de evitar esas personas o esos grupos, pero ahora que lo expreso así, me parece cobarde de mi parte. Tal vez me veo con ojos muy exigentes. Y sé que entre más vivo, más valiente me he vuelto.
En estos días me ha tocado recordar a varias personas que “aceptar” no significa estar de acuerdo. Puedo aceptar tu punto de vista y tu manera de procesar algo sin estar de acuerdo y sin necesidad de atacarte. Bueno, creo que podría hacerlo. A la vez te pido que tú hagas lo mismo, o cuanto menos lo intentemos. Toda persona merece ser escuchada. Toda persona basa sus opiniones en algo. Y nadie tiene una razón completa. Y nada es obvio.