La manipulación; una herramienta de control absoluto con frecuencia disfrazada de bondad y amor

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Opinión
/ 1 marzo 2026

Estoy viendo una telenovela española. Las telenovelas son una oportunidad muy buena para observar personajes expresados en una ficción generalmente muy desesperante. Independiente de las ganas que tengo de gritarles a todos los personajes las verdades que aún no descubren, hay varias “personitas” que me intrigan. Hay una señora, viuda ya, que desde su matrimonio con un hombre que no solo no la amaba sino que la maltrataba hasta contemplar el trato de su suegra quien la tenía como sirvienta prácticamente, sin mayor consideración por ser “familia”, es vista por el mundo entero como una mujer buena, abnegada, servicial, buena más allá de buena. Al observar a esta mujer veo como miente, esconde verdades, manipula, y controla, todo con una aparente buena intención que esconde de fondo una autoimportancia que, aunque no sea reconocida, impacta las vidas ajenas de una manera muy negativa. ¿Estoy diciendo que es mala? No. Y sí. Lo que digo es que a veces la más insistente bondad esconde intenciones que no son admitidas. Esconder información, decir mentiras convenientes, no hablar para no lastimar, intentar controlar lo incontrolable y creer que es lo mejor hacerlo así, no me hace buena persona.

La manipulación trata de incurrir en estrategias y acciones para influenciar las decisiones, acciones y condiciones de las vidas de otros. Vista así y hablando en extremos, es un intento por dominar todo y a todos. Implica la sobreprotección y otras herramientas. Se interpone en la libertad de otros a beneficio de lo que el manipulador considera su mayor bien. El mayor bien del manipulador presentado como si fuera el mayor bien del manipulado. En algún momento todos hemos incurrido en intentos de manipulación. Y por supuesto hemos sido blancos de la manipulación. No es un error caer en la manipulación. No siempre la vemos tal y como es. Así como el que abusa es el culpable del abuso y no el abusado, los manipuladores por hábito y modus vivendis son quienes tendrían que trabajar esa necesidad de control, aunque, pensándolo bien, también vale que aprendamos a mirar la manipulación y no caer.

Nacida en Detroit, MI el 25 de mayo de 1956. Residente de Saltillo desde 1974. Maestra y traductora por necesidad. Psicoterapeuta, empresaria, poeta, actriz y administradora de Foro Amapola porque la vida es dinámica. Madre de 4, abuela de 5. En 18 años de formación como psicoterapeuta ha hecho especialidades que incluyen terapia psico-corporal y Gestalt. Idealista insistente y ser humano en constante movimiento.

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