La Náusea

Opinión
/ 26 septiembre 2021

Jean Paul Sartre es considerado el máximo exponente del existencialismo por la publicación de La Náusea, una obra literaria que creó con apenas 27 años en el bolsillo y que deslumbró por la capacidad reflexiva y de síntesis para plasmar su pensamiento dentro de su primera novela. En este libro cuenta un momento decisivo en la vida de un escritor cuya existencia se ve puesta patas arriba cuando decide hacerse a la mar en el océano del sinsentido de la vida.

Antoine Roquentin es el protagonista (y probablemente alter ego de Sartre), sus andanzas cotidianas nos llegan a través del diario que va escribiendo y que sirve como confesionario del absurdo. Conforme avanza el tiempo se percata de que la vida en sí misma no tiene sentido, simplemente se vive; empero, aparecen hechos que motivan la espera de una fecha, un lugar o un encuentro; como el que él mismo mantiene con Anny, su amada casual, a la cual tiene algunos años de no ver para entonces. Por lo tanto, el vacío de la vida desaparece -aunque sea momentáneamente-, si uno quiere resignificarla. Antonie no tiene ganas de existir, pero no puede evitarlo y darse cuenta de la efimeridad de las cosas le produce la náusea, es decir, la conciencia de la insignificancia que se regurgita. Por ello, menciona que el cambio más incómodo de aceptar es el de uno mismo. Nada es más chocante que saberse objeto de una metamorfosis involuntaria.

Decepcionado del amor, de la amistad y de la vida social, dice Jean Paul –a través de la máscara de Antoine- que amar es una hazaña porque demanda una gran cantidad de energía, de generosidad y de ceguera. Leamos, La Náusea.

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NÁUSEA

Jean Paul Sartre

2005

Época

214 pp

Todo lo que existe nace sin razón, se extiende por debilidad y muere por casualidad”.