‘La Odisea’ de Homero traducida por Wilson y la ficción de Nolan: otra discusión
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Así como ella de cierto modo es cocreadora de una obra y se somete humildemente a la versión original, cuidando el número de versos, Nolan, por su parte, la toma como base para crear una película de ficción, la cual obedece a otros criterios
“The geese are suitors: I was once an eagle,
but now I am your husband. I have come
back home to put a cruel end to them”.
The Odissey
Lo primero que agradezco a Christopher Nolan, quien también dirigió “Interestelar” –una de mis películas favoritas–, es que haya declarado que su obra se basó en la versión de “La Odisea” de Homero, traducida del griego al inglés en 2017 por la británica-estadounidense Emily Wilson, la primera mujer en adaptar este gran poema épico, luego de haber crecido leyendo traducciones en prosa y en verso realizadas por hombres.
Resulta desafiante que Emily recurriera a una técnica conocida como traducción lineal (line-for-line); así tenemos que los 12 mil 110 versos escritos en griego por Homero equivalen exactamente a 12 mil 110 versos en inglés. Ella realizó una tarea rigurosa y extenuante, pues empleó el pentámetro yámbico (el mismo que usaba William Shakespeare) para mantener el tono poético y narrativo original de un poema compuesto en hexámetro dactílico, el cual es un verso clásico de seis unidades rítmicas formado principalmente por dáctilos (una sílaba larga y dos breves, imitando los huesos de los dedos de la mano: uno largo y dos cortos). Esta forma métrica fue la utilizada de manera habitual en la poesía épica, didáctica y satírica en griego y latín antiguo.
Los expertos coinciden en que Emily empleó un ritmo fluido y constante que imita la rapidez y la musicalidad de la épica sin sonar artificial en un inglés moderno. Mantener la misma cantidad exacta de versos que el texto griego de Homero (el jónico que escribió esta magna obra en el siglo 8 antes de nuestra era) le impuso una restricción estructural severa a lo largo de todo el poema. Además, hizo algo que me emociona: dejó de maquillar ciertas palabras; por ejemplo, si las versiones previas usaban criadas, sirvientas o doncellas, las reemplazó por el vocablo esclavas, reflejando la realidad histórica de un sometimiento sin adornos; así tenemos ahora claridad sobre las condiciones de explotación narradas. Otro caso es la eliminación del término amante, que tradujo acertadamente como cautiva/o o por retenida/o por la fuerza, hecho histórico que también ocurrió. Es decir, dejó de romantizar algunas cuestiones.
Me parece también interesante que Wilson se manifieste en contra de la obra de Nolan, pues da su opinión como académica y comenta que la película no se sujeta a la realidad de “La Odisea” de Homero. De hecho, se desmarcó y denostó el filme. Lo que esto logra es generar un interés en su traducción, la que por supuesto ya tengo (The Odyssey / Homer / W.W. Norton and Company).
Así como ella de cierto modo es cocreadora de una obra y se somete humildemente a la versión original, cuidando el número de versos, Nolan, por su parte, la toma como base para crear una película de ficción, la cual obedece a otros criterios y al imaginario mismo del director.
El trabajo de Nolan es de gran complejidad y belleza: aquí empleo otro término griego: él realizó una labor titánica; sí, titánica proviene del griego titanes, que fueron los dioses previos a la aparición de Zeus. Titánico su esfuerzo, pues retomó principios de las grandes producciones cinematográficas, huyendo de las abaratadoras pantallas verdes sobre las que se proyectan escenas luego trabajadas en el mundo digital; estimuló la generación y uso de instrumentos musicales de la época, entre otros aciertos.
Y las escenas visualmente poderosas la convierten en una película que se disfruta (no le adjudicaría el título de “palomera”, pues esto sería el churro “Rápido y Furioso”). Podría decir que el único personaje que no me convenció fue Atenea, débil y fantasmagórica, contraria al espíritu de esta diosa griega de la sabiduría, del combate justo, la ciencia y las artes. Les invito a ver esta obra y a comprar esta traducción.
Odisea proviene del griego Odysseús. Algunos autores antiguos lo vinculaban con el verbo odússomai, que significa odiar o estar enfadado. El propio Homero vinculó el nombre de Odysseús al verbo de irritación u odio, interpretándolo como “el que causa rencor” o “el hijo del dolor y la penuria”.