La partitura del césped (Ópera en noventa minutos) II

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Opinión
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* Albert Camus (1913-1960), filósofo, novelista, ensayista, dramaturgo y periodista argelino de origen español, tuvo su faceta de futbolista, frustrada esta última por la tuberculosis que lo afectó gravemente y le obligó a abandonar su proyecto para ser futbolista. Eligió la posición de guardameta por una razón pragmática y conmovedora: al ser de familia de escasos recursos, jugar la posición de portero fue la única forma de no desgastar las suelas de sus zapatos, ya que el guardameta tenía menos movilidad que un lateral o mediocampista, y su abuela materna lo reñía si rompía los botines.

Durante su adolescencia, Camus jugó como portero en el equipo juvenil del Racing Universitaire d’Alger (RUA) entre 1928 y 1930. Algunas notas periodísticas de la época lo describen como un guardameta ágil y apasionado. Esa actitud y compromiso con el fútbol hace suponer que sus pretensiones como jugador eran serias y representaban mucho más que un pasatiempo. Cuando tenía 17 años le diagnosticaron tuberculosis, enfermedad que le afectó sus pulmones seriamente, por lo que tuvo que abandonar el deporte que practicaba con pasión.

El autor de El extranjero, El mito de Sísifo, Calígula, La peste, El primer hombre, entre otras obras fundamentales de la literatura del siglo XX, por lo que se le otorgó el Premio Nobel de Literatura en 1957, escribió un artículo publicado en 1953, en el que reconoce la impronta que dejó el fútbol en su vida: “Porque, después de muchos años en que el mundo me ha permitido variadas experiencias, lo que más sé, a la larga, sobre la moral y las obligaciones de los hombres, se lo debo al fútbol...”.

* Para el compositor ruso Dmitri Shostakóvich (1906-1975), uno de los compositores fundamentales del siglo XX, el fútbol fue una válvula de escape y motivo tanto de inspiración como de alegría, que se reflejó en algunas de sus obras, específicamente en el ballet La edad de oro (1930). Shostakovich fue un hincha apasionado del Zenit de Leningrado (actualmente, Zenit de San Petersburgo).

Para entender y apreciar mucho mejor la dinámica del juego se inscribió en la Escuela de Árbitros de Leningrado a mediados de la década de 1930. Al término del curso obtuvo oficialmente se licencia de árbitro de fútbol de la URSS. Como tal pudo ejercer el oficio arbitrando numerosos partidos a nivel amateur y de las ligas locales de su ciudad. Su fama como compositor, las responsabilidades aparejadas por su afiliación política con el Estado soviético, además de una afección física (que se diagnosticó como una forma de poliomielitis) le impidieron ascender y pitar partidos a nivel profesional.

Su ballet La edad de oro, Op. 22 (1929), fue estrenado en Leningrado en 1930. En él Shostakovich logra una divertida y contundente sátira contra el sistema político occidental. La pieza de ballet y su música describe con brillantez un partido de fútbol entre un equipo soviético (que representa la pureza, la salud, la disciplina y los valores del socialismo) y uno occidental (el malo, que representa a la sociedad decadente, burguesa y corrupta de Occidente). La ciudad en el que se lleva a cabo el enfrentamiento futbolístico se llama, irónicamente, La edad de oro.

El argumento del ballet describe la adversidad que sufre el equipo soviético, víctima de las conspiraciones e intrigas de las autoridades locales, la policía y la corrupción capitalista. Musicalmente, Shostakovich introduce ritmos y estructuras musicales de moda en Occidente: jazz, foxtrot, tap, tango y cancán. En el Acto III de dicho ballet Shostakovich recrea de forma literal el partido de fútbol entre ambos equipos, en donde los bailarines imitan los movimientos del juego: barridas, desplazamientos con el balón, remates de cabeza y saltos del portero.

Shostakovich utilizó a la orquesta como si fuera un camarógrafo, en el que el “punto de vista” sigue al balón: el clarinete y el piccolo imitan el silbato del árbitro; los pizzicatos de las cuerdas imitan el rebote y la trayectoria del balón; las percusiones y los metales chocan entre sí para imitar las colisiones de los cuerpos, las faltas y barridas. La tensión cromática, el ritmo frenético y las disonancias, describen el murmullo y la algarabía del público.

CODA

“El fútbol es el ballet de las masas”, Dmitri Shostakovich.

Músico, escritor, catedrático, gestor cultural y fotógrafo. Autor de Fabulaciones del sonido (Celosía, UAdeC. 2017). Es licenciado en Letras Españolas (UAdeC, 1995) y maestro en Música (Rice University, 2006). Su vasto repertorio como instrumentista de clavecín, órgano y piano abarca todos los géneros musicales escritos para estos instrumentos; se ha presentado como concertista en numerosos auditorios de México y el extranjero. Catedrático de tiempo completo en la UAdeC desde hace 30 años, donde se ha desempeñado como director de la Escuela Superior de Música, Coordinador general de la Coordinación de Difusión y Patrimonio Cultural y, actualmente, es el director del Recinto del Patrimonio Cultural Universitario. En 2017 inició el proyecto personal “Arte de la Fuga”, en el que se propone interpretar en vivo y en diversos auditorios la obra integral de Bach para el clavecín y el órgano.

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