Leonel Chaul, un coach que se adelantó a su tiempo

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Opinión
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Es sin duda un gigante de la memoria deportiva de La Laguna. Desde joven la vida lo retó y supo salir adelante

El 12 de agosto pasado recibí un mensaje de un amigo para darme la noticia: Leonel Chaul Chamut, amigo mío, se había despedido de este mundo. Leonel fue un hombre íntegro, directo, se expresaba de manera contundente, crítico, que no temía navegar a contracorriente, de un gran corazón, íntegramente solidario. Terco, pero justo e incomprendido.

Nació en Torreón, Coahuila, el 29 de abril de 1941 y se despidió de estas tierras áridas a la edad de 85 años. Sus padres fueron Pablo Chaul Chibli y Yamile Chamut Misher, nacidos también en Torreón, en los albores de esta ciudad. Los abuelos de Leonel, por ambos lados, llegaron del Líbano a La Laguna.

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Leonel se casó con María Dolores Alcántara Peraza. Fue padre de Dolores, Yamile, Leonel, Emilio, Ali y Karim. Estudió en el Colegio Militar de México la carrera de Ingeniería. Trabajó en Mecano de Baja California. Fundó su propia empresa, PECCSA. También participó en la política. Lo conocí cuando fue secretario general del PRI municipal en Torreón.

A la par, desarrolló una muy reconocida trayectoria deportiva en las tacleadas. Fue entrenador y formó diferentes generaciones de jugadores y equipos de futbol americano. Participó como coach de los Apaches de la PVC de la Universidad Autónoma de Coahuila (UAdeC), Apaches A.C., Búfalos de Medicina de la UAdeC, Borregos del ITESM Monterrey, Espartanos de Torreón y Borregos Salvajes de La Laguna.

Fue primero jugador de futbol americano y luego coach. Chaul vivirá en cada niño que entrenó, que ahora son jóvenes o adultos, ya que no sólo los preparó para jugar americano, sino que les enseñó a creer en ellos. Les inculcó disciplina y formación para enfrentar la vida. Para ser personas de bien.

Leonel Chaul es sin duda un gigante de la memoria deportiva de La Laguna. Desde joven la vida lo retó y supo salir adelante. A muy temprana edad asumió la responsabilidad de sus 11 hermanos. Fue un gran estratega deportivo. Empezó jugando con los Aguiluchos de la Escuela Militar y, posteriormente, en la categoría Intermedia, vistió los colores de la Facultad de Ingeniería de la UNAM.

En 1972, tomó las riendas de los Apaches de la PVC. Con firmeza y una gran disciplina, consolidó el equipo, a la par que impulsó la talla mental y académica de los jugadores. Les exigía rendimiento en el campo y excelencia en las aulas. Los Apaches llegaron a lo más alto en 1974. Entre los jugadores que lideró estaban: Jaime “Bogart” Díaz, Armando Saavedra, Marcial de la Rosa, Willy Vázquez, Alberto McKula, Gerardo Chaul, Juan Wong, Rubén y Rogelio Orona, Isaías Pereyra, el “Diablo” Caldera y Quezada.

Chaul no se conformó con dirigir a los Apaches; fundó la asociación civil Apaches A. C. para formar niños y así sembrar la semilla del futbol americano. El club infantil que constituyó reunió a más de 450 infantes en el Estadio Revolución. Entre los que dieron sus primeros pasos con Leonel y que destacaron están: Alberto Ávila, Tito López Rubio, Armando “Tito” Hoyos, Dovalina y los hermanos “Pollos” Rodríguez.

Luego, en reconocimiento a su capacidad como coach, fue invitado por Barry Copenhaver a incorporarse a las filas de los Borregos del Tecnológico de Monterrey, como responsable de la línea defensiva. El resultado fue el campeonato nacional y una entrañable amistad con el “Tigre Mayor”, Cayetano Garza.

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Después pasó a dirigir a Búfalos de la Facultad de Medicina, donde logró la hazaña de un campeonato invicto: la línea defensiva impenetrable que integró terminó la temporada con cero puntos en contra. La dupla de Alberto McKula y Gerardo Chaul, secundados por Chachán de la Rosa, Beto Garza, “Pingüi” Ortiz, el “Diablo” Caldera, Víctor García “Panther”, Víctor Fonseca, Alberto (Beto) Garza, Juan Miranda, los hermanos Orona (Rogelio y Rubén), Pepe Pinto y Magadán, fueron impenetrables.

Durante un año estuvo al frente de los Cheyennes de la ESIME del IPN a nivel de Liga Mayor. Regresó a La Laguna, donde fundó el equipo de Borregos Salvajes del ITESM Laguna, el cual dirigió por dos temporadas. De ahí pasó a los Espartanos, donde con disciplina, constancia y entrega formó el primer equipo de Liga Mayor. Aquí se reencontró con varios de sus pupilos.

Leonel Chaul fue un gran entrenador y formó a su manera a un buen número de jóvenes, a quienes entregó a la sociedad: ¡gente de bien! Fue un gran coach. Un adelantado a su época.

jshv0851@gmail.com

Columna: Fractalidades

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