Tragedia en La Laguna; el castigo penal no basta
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Lo peor que podemos hacer como sociedad es considerar que lo ocurrido en la Secundaria número 13 es un hecho aislado y que no importa por ello su génesis y consecuencias
Un nuevo hecho de violencia enlutó ayer a la Región Laguna de Coahuila. Dos jóvenes, de apenas 18 años, ingresaron a la Escuela Secundaria General número 13, ubicada en el ejido La Unión, dentro de la zona urbana de Torreón, asesinando a la subdirectora e hiriendo a otras cuatro personas.
A esta hora, los dos presuntos responsables de los hechos se encuentran detenidos y, en estricto sentido, los cuerpos de seguridad han cumplido de forma puntual con su deber: han reaccionado con rapidez y puesto bajo custodia a los perpetradores.
La lectura más superficial de los hechos planteará que se trata de un “caso resuelto” y lo único que queda es felicitar a los cuerpos policiales, así como a la Fiscalía General de Coahuila, por su eficacia en la atención de lo ocurrido, lo cual posibilita hacer justicia.
Y en términos de la investigación y persecución de los delitos, sin duda que lo anterior es cierto. Pero en casos como el que se reseña, no basta simplemente con detener a los perpetradores de los hechos, someterlos a juicio y garantizar que sean condenados por los delitos cometidos.
Además de lo anterior, resulta indispensable, en primer lugar, que todos nos preguntemos –de forma interesada– cuáles son las causas de lo ocurrido, así como las razones por las cuales, una mañana cualquiera, dos jóvenes de 18 años deciden regresar al plantel educativo del cual egresaron para atacar al personal docente y los alumnos del mismo.
En segundo lugar, es preciso cuestionarnos qué vamos a hacer –todos, una vez más– para evitar que hechos como los ocurridos ayer vuelvan a repetirse.
Porque más allá de que los perpetradores de lo acontecido ayer sean procesados y condenados por lo ocurrido, lo que nuestra sociedad necesita es tener claro por qué razones estamos prohijando individuos como estos. Porque lo peor que podemos hacer es considerar que este es un hecho aislado y que no importa por ello su génesis y consecuencias.
Lejos de esta lectura simplista de la realidad, lo que más importa, de cara al futuro, es el origen de lo ocurrido, las causas de que unos individuos desarrollen las ideas que los conducen a perpetrar atrocidades como las que estamos reseñando.
Lo anterior es particularmente cierto cuando consideramos que no es la primera vez que sucesos como estos ocurren. Y antes, en la misma Región Laguna, un alumno de una escuela del nivel básico perpetró una masacre similar.
Por ello es que resulta indispensable hacernos cargo –así, en colectivo– de lo ocurrido ayer y eso implica tener claro que se trata de un fenómeno que nos atañe a todos, de la misma forma que a todos importa que no vuelva a ocurrir.
El hecho es estrujante y todos estamos llamados a conmovernos en lo inmediato. Pero lo más importante será que actuemos con la vista puesta en el futuro deseable, es decir, uno en el cual este tipo de noticias sea solamente un recuerdo lejano.