Marx Arriaga, el personaje empedernido en un puesto que ya no es
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La Nueva Escuela Mexicana (NEM) -de acuerdo con el SNTE- es el modelo educativo actual en México, implementado por la SEP, para transformar el sistema escolar con un enfoque humanista, crítico y comunitario
Marx Arriaga fue designado como director de Materiales Educativos de la Secretaría de Educación Pública en 2021.
Por encomienda del entonces presidente Andrés Manuel López Obrador, encabezó el proyecto de la Nueva Escuela Mexicana y la elaboración de los Libros de Texto Gratuitos, “en el marco del Humanismo Mexicano”.
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La Nueva Escuela Mexicana (NEM) -de acuerdo con el SNTE- es el modelo educativo actual en México, implementado por la SEP, para transformar el sistema escolar con un enfoque humanista, crítico y comunitario; centrado en la formación integral de niñas, niños, adolescentes y jóvenes.
La NEM busca formar ciudadanos comprometidos con la honestidad, la solidaridad y la transformación social.
Desde hace unos días, su nombre se volvió polémica, tras su destitución como director general de Materiales Educativos de la Secretaría de Educación Pública (SEP) y su negativa inicial a abandonar las oficinas de la dependencia.
Arriaga, como quién si quiere, se convirtió en una de las figuras más controvertidas del modelo educativo reciente. Su remoción del cargo se hizo oficial el viernes 13 de febrero de 2026.
Actualmente, las ideologías se encuentran diseminadas y perdidas; de tal manera que si ponemos una ideología dentro del espectro izquierda o derecha, resulta complejo hacer una diferenciación.
Así que entre asegunes, los señalamientos que marcaron su gestión se encuentra su negativa a incluir una mayor presencia femenina en el libro México: Grandeza y Diversidad de Multigrado, dirigido a estudiantes de primaria.
El arquitecto de los nuevos libros, tenía las miras muy altas y se topo con el pragmatismo de la política.
El rediseño de los libros buscó priorizar el aprendizaje comunitario, la integración de disciplinas y una visión crítica de la historia nacional.
No obstante, desde su lanzamiento, los materiales enfrentaron cuestionamientos por supuestos errores, cambios en la estructura de materias como matemáticas y un enfoque considerado ideológico por sus detractores.
Como ya se sabe, entre las organizaciones más activas destacó el Frente Nacional por la Familia, que acusó a los materiales de promover una narrativa política basada en la confrontación ricos contra pobres y exigió, una educación -según ellos- que consideraron neutral y libre de ideologías.
Sin afan de demostrar lo insulsas e insensibles de algunas ideologías; también el grupo Nueva Derecha demandó una revisión exhaustiva de los contenidos impulsados por Arriaga.
En el ámbito legislativo, pseudo lideres como Jorge Romero (PAN), Luis Espinosa Cházaro (extinto PRD) y Carolina Viggiano (PRI) promovieron amparos colectivos para que padres de familia pudieran impugnar la distribución de los libros.
El presidente nacional del PRI, Alejandro Moreno Cárdenas, arremetió públicamente contra Arriaga luego de que este acusara a sectores de la oposición de buscar la privatización educativa.
La controversia también escaló al ámbito local. En un primer momento, gobiernos estatales como los de Guanajuato, Jalisco, Estado de México, Querétaro y Yucatán decidieron detener la distribución de los libros mientras el Poder Judicial resolvía recursos legales relacionados con el proceso de elaboración y publicación.
Estas decisiones intensificaron el debate nacional sobre la legalidad y pertinencia de los nuevos materiales.
Aunado a lo anterior, a finales de 2025 y principios de 2026, la oposición hacia Arriaga dejó de ser exclusivamente externa.
Dentro del propio gobierno surgieron diferencias sobre la necesidad de actualizar y corregir contenidos.
El secretario de Educación Pública, Mario Delgado Carrillo, se convirtió en un crítico directo de la postura de Arriaga, particularmente por su negativa a realizar modificaciones en los libros.
La SEP informó que esa resistencia fue un factor determinante para su remoción.
Finalmente, sabemos que la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, defendió públicamente la Nueva Escuela Mexicana, pero respaldó la salida del funcionario al considerar que los materiales “siempre son perfectibles”.
Los libros de texto no son patrimonio de una persona, declaró desde Palacio Nacional; y reconoció que Arriaga no estaba de acuerdo con realizar cambios.
Como una figura polarizante, la destitución y el posterior atrincheramiento de Marx Arriaga en la SEP, simbolizan el grado de polarización y el absurdo que ha alcanzado la discusión educativa en México.