Mirador 03/01/2026
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Me habría gustado conocer a Mae West, estrella –no diré actriz- del cine americano en los años anteriores a la Segunda Guerra. Inmensamente popular, fue la persona que más dinero ganó en 1935 después de William Randolph Hearst, magnate de la comunicación.
Era dueña de ubérrimo tetamen, tanto que los marinos estadounidenses llamaron “Mae West” a sus chalecos salvavidas, voluminosos en la parte delantera.
Mujer desenfadada, libre, dueña de sí misma, a su atractivo físico añadía un gran ingenio. Solía decir:
-Escribo en la cama. Todo mundo sabe que ahí es donde hago mi mejor trabajo.
Dijo también:
-Sólo me gustan dos clases de hombres: nacionales y extranjeros.
Me habría gustado conocer a Mae West. Admiro su sentido del humor y su libertad. Esas dos cualidades son más importantes que las otras dos.
¡Hasta mañana!...