Mirador 30/10/2026
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En la tertulia tras la cena, doña Rosa recuerda una más de las ocurrencias de don Abundio, su marido
La mansa lluvia en el Potrero de Ábrego trae promesas de bonanza para los hombres y para las demás bestezuelas de Nuestro Señor.
En la tertulia tras la cena, doña Rosa recuerda una más de las ocurrencias de don Abundio, su marido:
– El compadre Filo (Teófilo) le pidió prestado el burro. Abundio le dijo que estaba en el agostadero. En eso el burro rebuznó en el corral. El compadre le dijo a Abundio, muy sentido: “¿No dijo usté que el burro estaba en el agostadero? Acaba de rebuznar aquí”. “Compadre –le respondió Abundio–, ¿a quién le va a creer más? ¿Al burro o a mí?”.
Todos reímos, menos don Abundio. Masculla enojado:
–Vieja habladora.
Doña Rosa figura con índice y pulgar el signo de la cruz, se lo lleva a los labios y jura:
–Por ésta.
¡Hasta mañana!...