Mozart y el Rey de los instrumentos
* El 27 de enero se celebran los 270 años del natalicio de Wolfgang Amadeus Mozart (1756). Cientos de biografías se han escrito y publicado sobre su vida y obra; infinidad de ediciones de su magna obra se han impreso e interpretado en todas las salas de concierto del orbe desde su muerte (1791). La última biografía la escribió Jan Swafford en 2020, The Reign of Love, publicada en inglés por Harper Collins. Swafford escribió también las biografías de Beethoven y Brahms. Éstas ya fueron traducidas al español y publicadas en la editorial española Acantilado. En sus 35 años de vida compuso más de 600 obras (Sinfonías, Óperas, Conciertos para piano y orquesta, Música de cámara, Música sacra, Serenatas y Divertimentos, Sonatas para piano, etcétera). Durante décadas, y de acuerdo con el Catálogo Köchel, que ordena sus piezas cronológicamente, el catálogo terminaba con el Réquiem, con la clasificación KV 626. En septiembre de 2024 se hizo una actualización y edición de la obra mozartiana, después de 60 años, en la que el resultado arrojó el número de poco más de 800 entradas. Sumamente prolífica y veloz la imaginación de este irrepetible genio.
* Mozart se ejercitó en el género epistolar. Escribía muchas cartas, especialmente a su padre, el violinista y pedagogo, Leopoldo Mozart. El 18 de octubre de 1777, le declaraba a su padre: “A mis ojos y oídos, el órgano es el rey de los instrumentos”. Tal reconocimiento indiscutible se debió al encuentro que tuvo Mozart ese año en Augsburgo con el constructor de órganos, Johann Andreas Stein (1728-1792), uno de los mejores constructores del instrumento eólico. Mozart, de 21 años, se dirigía a París y se detuvo en Augsburgo, donde visitó el taller de Stein, reputado constructor de pianos, precedida su fama como célebre arquitecto en la construcción de órganos. Ambos visitaron la Barfüsserkirche, Iglesia de los Descalzos, en donde Mozart tocó el órgano construido por Stein en 1757, su obra maestra como organero (lamentablemente, este majestuoso órgano fue destruido durante los bombardeos sobre Augsburgo en la Segunda Guerra Mundial, en febrero de 1944). En un momento éste le dijo a Mozart que, para él, el órgano era un instrumento “sin dulzura ni expresión”, a lo que respondió Mozart con la célebre frase: “Eso no importa, a mis ojos y oídos, el órgano es el rey de los instrumentos”. Acto seguido, Mozart empezó a improvisar obras contrapuntísticas. Stein quedó impresionado con la habilidad y destreza de Mozart usando “todos los pulmones” del instrumento, como decía Bach.
* Es extraño que Mozart haya creado muy pocas obras para este instrumento que, para ese entonces, estaba en una suerte de decaimiento creativo- pero circunscrito al ámbito de la liturgia-, teniendo en cuenta la admiración declarada por él a su amigo Stein. Su catálogo para este instrumento consiste en pocas obras: las 17 Sonatas de Iglesia (en las tres últimas sonatas el órgano tiene un papel de solista real, rozando los linderos de un pequeño concierto), compuestas en Salzburgo entre 1772 y 1780, para ser tocadas en la misa. Tres obras destinadas para el órgano mecánico (instrumento automático que usaba cilindros): Fantasía en fa menor, K. 608, Adagio y Allegro en fa menor, K. 594, Andante en fa mayor, K. 616. Escuálido repertorio para el rey de los instrumentos. Hoy en día, la obra más tocada de Mozart para el órgano es la Fantasía en fa menor, K. 608, obra maestra de altos vuelos. Su fuga central es impresionante, debido al abigarrado contrapunto de sus voces, que provocan en el intérprete una suerte de éxtasis mezclado con angustia; los registros adecuados para esta obra sugieren un sonido apuntalado en registros de 8 y 16 pies, combinándolos con mixturas, para realzar la magnificencia sonora de la obra.
CODA
“El órgano es, sin duda, el más grande, el más atrevido, el más magnífico de todos los instrumentos creados por el genio humano. Es un alfabeto completo en el que el alma puede expresar todo lo que siente” Honoré de Balzac (La Duquesa de Langeais, 1834).