Persona física vs. persona moral, ¿cuál conviene para mi negocio?
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No existen fórmulas mágicas, ni recetas universales. Cada caso requiere un análisis personalizado
Cuando los emprendedores, empresarios y profesionistas inician o ven un crecimiento importante en su negocio, usualmente surge la interrogante: ¿y si constituyo una sociedad anónima-sociedad de responsabilidad limitada-sociedad civil?
No existen fórmulas mágicas, ni recetas universales. Cada caso requiere un análisis personalizado. Este artículo presenta, de forma práctica, aquellas actividades económicas en las que es casi obligatorio usar una persona moral y en cuáles no es necesario complicarse la vida desde el inicio.
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Por eso divido, tanto la necesidad de constitución de una persona moral como el presente artículo, en tres rubros:
I. Por obligación legal y
II. Por sentido común empresarial; y
III. Por último, te presento un checklist para que evalúes si es necesario que constituyas una persona moral.
CUANDO LA LEY TE “OBLIGA” A SER PERSONA MORAL
Por obligación legal, son aquellos casos en los que la ley exige que las actividades empresariales que se realizarán deben ser a través de una persona moral, es decir, sí o sí hay que constituir una persona moral; tales como los bancos, aseguradoras, Afores, etc.
CUANDO NO ES OBLIGATORIO, PERO SÍ MUY RECOMENDABLE
En cambio, existen aquellas que, por sus características, aun cuando no hay un impedimento legal para que operen mediante una persona física, resulta más conveniente que se opere a través de una persona moral. Por poner algunos ejemplos:
I. Constructoras medianas y grandes;
II. Desarrolladores inmobiliarios;
III. Maquiladoras o empresas que lleven inventarios importantes;
Operar todo eso como persona física puede ahorrarte, en principio, los trámites notariales de constitución, el costo de servicios corporativos y algunos honorarios iniciales.
¿CUÁNDO BASTA CON PERSONA FÍSICA?
También hay que decir lo otro: hay muchos casos en los que no necesitas correr al notario para constituir una sociedad. Algunos ejemplos típicos:
Profesionistas independientes (abogados, médicos, peritos, consultores) que trabajan solos o con uno o dos colaboradores.
En estas etapas, una persona física con actividad empresarial puede ser suficiente para:
I. Facturar correctamente.
II. Deducir gastos necesarios y razonables.
III. Llevar un control básico de ingresos y egresos.
IV. No asumir, desde el día uno, el costo de un cuerpo corporativo que todavía no necesitas.
Conforme el negocio crece, aumenta el riesgo, se suman socios o se empieza a contratar personal, ahí sí tiene sentido evaluar el “brinco” a persona moral.
IMPUESTOS: LO QUE SÍ IMPORTA Y LO QUE ES PURO MITO
Tema sensible: impuestos. Simplificando mucho: ni todas las personas físicas “pagan muchos impuestos”; ni todas las personas morales “pagan pocos impuestos”.
Hay topes, tarifas progresivas, deducciones, regímenes especiales y una realidad incómoda: depende de los números y de cómo está estructurado tu negocio, no solo del “envase” (persona física o moral).
Lo que sí es constante es esto:
- Como persona moral, el dinero no es tuyo en automático; primero es de la empresa. Para que llegue a ti, hay que definir si será sueldo, honorarios, dividendos, etc., cada uno con su tratamiento fiscal.
- Como persona física, lo que entra a tu cuenta es tuyo, pero tu nombre está al frente de todo: de la facturación, contrataciones y obligaciones contraídas, así como el riesgo que esto conlleva.
CHECKLIST RÁPIDO: SI MARCAS VARIAS, VE PENSANDO EN PERSONA MORAL
Si respondes “sí” a varias de estas, es probable que estés ya del lado de la persona moral:
I. Tu negocio ya no eres solo tú, sino un equipo estable o varios socios.
II. Estás firmando contratos relevantes en montos o plazos.
III. Manejas inventarios, maquinaria o activos significativos.
IV. Estás pensando en atraer inversionistas o socios capitalistas.
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V. No quieres que el patrimonio familiar quede directamente expuesto a los riesgos del negocio.
VI. Te interesa que, en unos años, el negocio pueda venderse, heredarse o continuar sin depender tanto de tu persona.
Si, en cambio, estás probando una idea, trabajas tú solo, tu riesgo contractual es bajo y tus activos son limitados, empezar como persona física suele ser razonable, siempre con buena contabilidad y asesoría legal.
Buen jueves.
Instagram: @realrodolfomacias