Propósitos fiscales 2026: menos miedo, más control
¿Qué hacer para que las reformas fiscales no le quiten el sueño?
Las relaciones evolucionan. Cambiamos nosotros, cambia el entorno. Pasa con amistades, parejas... y sí, también con su socio incómodo: el SAT. Y justo en estos días, cuando apenas se está acomodando el calendario del año nuevo, conviene preguntarse: ¿Cómo viene la relación con la autoridad fiscal este 2026?
Como cada enero, las reglas se ajustan. Quizá ya lo escuchó en las noticias, en la sobremesa o, si es de los aplicados, hasta leyó el DOF en pijama. Pero si todavía no lo ha hecho, déjeme estos minutos. Le prometo que, después de leer esto, su reunión con el contador no será un salto de fe, sino una estrategia con mapa.
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Desde hace años, los cambios fiscales tienen una causa raíz: hay contribuyentes que abusan. Simulan, evaden, desaparecen.
Y el SAT, como cualquier sistema en defensa propia, ajusta las tuercas. ¿El problema? Que a veces los “justos” también pagan por los “pecadores”. Y es ahí donde muchos se empiezan a poner nerviosos.
Porque cuando el SAT toca a la puerta, a veces no busca a quien la hizo, sino a quien la paga.
Antes de entrar en pánico, hagamos una prueba rápida: ¿está usted entre los “malitos”?
Para el SAT, basta con que haya incumplido, aunque sea por descuido, alguna obligación fiscal: no presentar declaraciones, presentarlas con error, usar proveedores fantasmas sin saberlo, o confiar en la estrategia creativa de su compadre.
La intención no cuenta; la omisión sí. ¿Fue un olvido? ¿Una confusión? ¿Una “jugada audaz”? Si algo de eso le suena familiar, este inicio de año es el momento perfecto para regularizar su situación.
Pero ojo: no basta con querer portarse bien. Necesita tener con qué. ¿Cuenta con sus estados de cuenta, facturas, contratos? Si no, tratar de ponerse al corriente será como armar un rompecabezas sin piezas clave: una pesadilla.
Y aún si usted jura y perjura que está del lado de los buenos, no se confíe. Hoy en día, la forma en que opera, cómo documenta, e incluso con quién hace negocios, puede colocarlo en la mira.
Porque el SAT no necesita que usted le diga nada: sus compras, sus ventas, sus depósitos y hasta sus nóminas ya le cuentan la historia completa.
Lo monitorea todo. Y cuando algo no le cuadra, saca la lupa.
Ahora bien, si ya hizo la tarea, si su empresa está bien documentada, si sus operaciones hacen sentido y sus declaraciones reflejan realidades no buenas intenciones, entonces sí: ya está listo para sentarse con su especialista y revisar con lupa los cambios fiscales de 2026.
Porque de nada sirve analizar la reforma si no conoce las entrañas de su negocio, de su contabilidad. ¿Para qué buscar estrategias “a prueba de balas” si lo que realmente necesita es poner orden en la trinchera?
Este año, antes de preguntar qué cambió en la ley, pregúntese qué sabe de su negocio. ¿Tiene clara su rentabilidad? ¿Sus flujos? ¿Conoce a sus proveedores? ¿Identifica las inconsistencias que podrían detectarle? Si no lo tiene claro usted, créame: el SAT sí.
En resumen: este 2026 la pauta no la marca el SAT. La marca usted, con el nivel de control que tenga sobre su empresa. Así que ahí va la receta del año:
1. Diagnostique su estatus fiscal con honestidad brutal.
2. Identifique las áreas de oportunidad (sin excusas).
3. Documente todo. Que no le falte ni un pelo de la burra.
4. Con esa base, analice con su especialista los cambios fiscales.5. Entonces sí, defina una estrategia.
No es miedo, es estrategia. Porque cuando el SAT llegue y va a llegar, lo importante es que no lo agarre improvisando, sino con el control en sus manos.
Este año, todavía está a tiempo para incluir un propósito que cambia vidas: entender cómo ve el SAT su negocio.