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Falsa recuperación

Politicón
/ 21 noviembre 2020

Hasta hace un par de semanas se había hablado insistentemente de que México se encontraba en la ruta de una franca recuperación económica, “fuerte y sostenida” como lo han dicho políticos, por los datos del Producto Interno Bruto (PIB) del tercer trimestre. Sin embargo, habiendo pasado lo que se conoce como “efecto rebote”, los datos indican que, si bien pudo haber una recuperación, esta no es fuerte y mucho menos sostenida. Hay tres datos que permiten hacer una previsión lo que se puede esperar al cierre del 2020 y principios del siguiente año y que confirma el argumento de la inexistencia de esas características económicas tan deseadas por lo políticos.

El poco conocido indicador oportuno de la actividad económica en su variación anual se encontró en -6.2%, para el mes de octubre de este 2020. Esto es, la economía sigue en terrenos negativos, aunque no tanto, o como algunos han dicho: “se podría estar peor”. Las noticias son alentadoras, pero se dista mucho de una recuperación como tal. Hay sectores que todavía no acaban de terminar su recuperación como el sector turístico y en general aquellos relacionados a servicios como la aviación civil, los restaurantes, los salones de belleza, salones de fiesta, por mencionar sólo unos cuantos. Los datos anteriores de recuperación del PIB muestran lo que ya se ha dicho, se terminó de caer y se rebotó, pero no se tiene aún la inercia necesaria para volver a crecer sostenidamente.

Los datos de empleo presentados esta semana por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) también dan una clara señal de que no es tiempo de festejar, sino de seguir trabajando. Para el conjunto de las 39 ciudades que conforman la muestra de la nueva encuesta de ocupación y empleo del INEGI, la tasa de desempleo fue del 6.4% con respecto a trimestre julio-septiembre de 2019, que en ese año fue de 3.7%. El daño económico vuelve a mostrarse. Las microempresas fueron las verdaderas generadoras de empleo en este último trimestre, con el 62% de los puestos que se habían perdido. En el tercer trimestre se generaron solamente 5.9 millones de empleos en total que representan sólo el 58% de los empleos perdidos en el trimestre anterior, que según el mismo reporte fue de 10.3 millones. Apenas se está un poco más allá de mitad del camino. Además creció la informalidad y bajaron los sueldos por si fuera poco.

El indicador de la Inversión Fija Bruta, que se relaciona directamente a los dos datos anteriores, mostro una caída anual al mes de agosto (último dato disponible) de -16.6%. Sin embargo, aunque creció en términos reales con respecto al mes inmediato anterior en un 5.7%, no es suficiente para hablar de recuperación económica. Mientras no aumente este indicador, de suma importancia en cualquier sistema económico, no se podrá hablar de crecimiento económico, sino simplemente de una estabilización en niveles mediocres, pero eso sí, con mucha felicidad según se dice.

Los datos económicos permiten establecer tendencias, no predicciones. Bajo este supuesto, la situación actual de México ha pasado de grave a delicada, ya no se está en terapia intensiva económica. No se puede negar que ha mejorado con respecto a los meses de abril y mayo de este año, que fueron totalmente atípicos por los cierres totales de los negocios. Sin embargo, no hay que olvidar que ya se tenía una tendencia negativa en el crecimiento del PIB hasta el primer trimestre del año que no fue afectado por la contingencia sanitaria, al menos no totalmente. El exceso de cambios que se están implementando en la economía generarán más confusión en el medio empresarial. La cancelación del outsourcing por ejemplo, traerá más desempleo y mayor carga financiera para las empresas, si se pasa la ley tal y como está.

Estamos a 40 días de que termine este terrible 2020, pero el 2021 no será muy diferente a lo que se ha vivido en los últimos tres meses. La posibilidad de una vacuna efectiva es real, pero no estará en el mercado hasta agosto del siguiente año, y conforme a lo dicho por el propio Arturo Herrera, secretario de Hacienda, las compras que se comprometieron alcanzarían para vacunar a partir de agosto, sólo a cinco millones de mexicanos por mes, y tomando en cuenta que cuatro de las cinco vacunas en fase final requieren dos aplicaciones por año, no es difícil ver que será a finales del 2022 cuando haya una “normalidad” casi total. Eso dicen los datos aplicados que el propio gobierno ha dado y que empiezan a ser congruentes con la información mundial. Por ello, habrá que olvidarse de marzo como una fecha importante.

Para acabar de arruinar la fiesta económica que se había organizado el mes pasado, la victoria electoral de Joe Biden sobre Donald Trump en Estados Unidos, añade más confusión al sistema económico nacional porque habrá que replantear una parte de aquellas acciones que ya se daban por hecho. La propia relación entre países tendrá que volver a replantearse y dadas las condiciones del senado norteamericano en estos momentos con 50 republicanos y 48 demócratas y dos senadurías en juego todavía, la posibilidad de una reforma migratoria como la había planteado Biden, está totalmente fuera de alcance. Además, tanto él como la vicepresidenta Harris, han dicho que estarán muy al pendiente del cumplimiento de las leyes laborales estipuladas en el T-MEC.

La economía nacional está mejorando, es un hecho, pero no es suficiente para recuperar lo poco o mucho que se tenía en 2019. Así lo dicen los otros datos.

Profesor de tiempo completo Facultad de economía, UAdeC

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