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Las Leyes “Jim Crowe” en el 2020

Politicón
/ 16 junio 2020

La muerte de George Floyd a manos de policías de Minneapolis ha provocado una ola de protestas e indignación en los 50 estados del país norteamericano, en contra del racismo y la brutalidad policial. 

Gracias a las redes sociales hemos sido testigos de distintas formas de violencia policial en contra de los afroamericanos, durante los últimos años. Pero este fenómeno no es nuevo, si no un problema sistemático, engreído en la historia de Estados Unidos y en la fundación de sus instituciones. Como señaló el actor Will Smith hace un tiempo, “el racismo no está empeorando, sólo que ahora se está filmando”. Y, a pesar de que la esclavitud y la segregación racial fueron abolidas hace muchos años, la opresión contra la comunidad afroamericana sigue vigente, operando de otras formas como la brutalidad policial y el encarcelamiento masivo. 

Uno de los casos más conocidos de violencia policial es el de Rodney King, un taxista afroamericano que fue brutalmente agredido por la policía de Los Ángeles en 1991, gracias a que su ataque fue grabado y difundido por medios de comunicación en todo el mundo. El video—el primero de su tipo en hacerse viral—provocó indignación pública y una serie de disturbios, luego de que los policías acusados hayan sido dejados en libertad. Este incidente fue un parteaguas en la lucha por la justicia racial en Estados Unidos, ya que alteró la relación del público con la policía y le abrió los ojos a muchos americanos a la brutalidad policial. 

Así como el de King, han existido un sinfín de casos de hombres negros que sufren agresiones o mueren en manos de la autoridad. Muchos de estos se han podido documentar, mientras que otros no.

Lamentablemente, no sólo es la policía quien demuestra conductas racistas y violentas en contra de los afroamericanos, también los mismos ciudadanos americanos. Tal es el caso del adolescente Trayvon Martin, quien en el 2012 murió en manos de George Zimmerman cuando éste le disparó por “sospechar” que el joven afroamericano era un delincuente, mientras se dirigía de una tienda de autoservicio a la casa de la novia de su padre. Zimmerman fue declarado inocente con el argumento de que había actuado en defensa propia. Este fracaso de justicia incitó manifestaciones por todo el país y fue entonces cuando nació el movimiento Black Lives Matter, el cual ha tomado fuerza tras la muerte de George Floyd y ha sido el protagonista de las marchas pacíficas de estas últimas semanas. 

La horrífica escena que ya dio vueltas alrededor del mundo, en donde el oficial pone su rodilla sobre el cuello de Floyd hasta quitarle la vida, mientras sus compañeros policías miran sin detenerlo, es la representación del odio racial e impunidad policial que conforman al sistema de justicia criminal de Estados Unidos. Deshacerse de este racismo sistemático es el reto más grande y más importante que tienen los americanos por delante. El despertar de la sociedad ante este virus es un avance que llega tarde pero en un momento crucial, en donde, por primera vez, el cambio parece posible. 

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