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Ni las víctimas ni los desaparecidos

Politicón
/ 18 febrero 2016

    La noche del domingo pasado, ya con el Papa en México y satisfecho con el regaño que propinó a la jerarquía católica y la profundidad de su elocuente oratoria, vi en el cine “Spotligth”, traducida aquí “En primera plana”. 
    El filme cuenta cómo la unidad de investigación del periódico The Boston Globe, llamada “Spotligth”, documentó las maniobras de la Iglesia Católica de Massachusetts para ocultar y encubrir un sin número de abusos sexuales perpetrados por medio centenar de sacerdotes, un excelente trabajo periodístico con que el Globe ganó el Premio Pulitzer en 2003. 

    La película me sacudió la cabeza: 1. Por el abandono a que hemos echado los medios mexicanos al riguroso periodismo de investigación y su falta de voluntad o agallas para enfrentar al poder, salvo contadísimas excepciones; y 2. Por el escabroso asunto de la pedofilia de sacerdotes católicos que en México tiene su más vergonzosa expresión en el fundador de los Legionarios de Cristo, Marcial Maciel, escándalo revelado por La Jornada, del que después hicieron eco en televisión Carmen Aristegui y Ciro Gómez Leyva. 

    De la viciosa proclividad del periodismo mexicano a reproducir declaraciones y verdades oficiales, ya habrá oportunidad de comentar en otra columna, pues la presencia del Papa en el país obliga a reflexionar ya sobre el otro asunto. 

    El abuso sexual de sacerdotes a los que se confía el cuidado, la fe y la educación de los menores causó y causa mucho enojo. La burla sufrida y la decepción generada es, a no dudarlo, una de las razones por las que decae el interés o la atracción por la Iglesia Católica y los hombres que la gobiernan, más aun cuando se supo que Maciel era protegido de Juan Pablo Segundo y del sombrío cardenal Norberto Rivera. 

    La gente, por cierto, no reniega de su arraigada fe en Dios y la Virgen de Guadalupe, pero se ha vuelto reacia a las estructuras de la Iglesia y sus representantes. 

    Francisco ha convencido con su humildad y hondura oratoria, pero aún no lo suficiente como para sacudir el enojo causado por la pederastia sacerdotal. Y en ese sentido, una forma que acaso le permitiría remontar esa barrera, es que en el escaso día que le queda de estancia en México, recibiera y escuchara a las víctimas de semejante felonía. Mejor aún, que sumara a la interlocución directa a los padres de los 43 normalistas de Ayotzinapa desaparecidos en Iguala, otro caso ejemplar de la impunidad que nos ahoga. 

    El Vaticano, a través del vocero Federico Lombardi, dijo ayer desde Morelia que el Papa ya ha fijado claramente su posición contra la pederastia y que hoy, en Ciudad Juárez, rezará por los más de 20 mil desaparecidos en México. Reiteró, además, la invitación a algunos de los familiares de los normalistas, a estar en la misa que oficiará en esa localidad fronteriza, lo que éstos ya rechazaron en definitiva. 

    Si Francisco no habla y consuela a víctimas de pederastia y a familiares de Ayotzinapa, su visita a México habrá quedado incompleta, y su humildad y profundidad habrán sido insuficientes para recuperar la confianza en la Iglesia de muchos mexicanos. 

    Y el reto que tiene el Papa, porque el gobierno mexicano ha hecho todo lo posible para que ese encuentro no ocurra. 

    Instantáneas 

    1. CLEMENCIA. El doctor José Manuel Mireles, uno de los principales líderes de las autodefensas michoacanas, preso en un penal de Hermosillo desde junio de 2014, envió una carta al papa Francisco en la que pide su intercesión para que se reestablezca el estado de derecho en Michoacán y a él se le haga justicia pronta y expedita. Le explica que violencia e inseguridad prevalecen en el estado, y que esa es la razón por la cual 380 autodefensas están en prisión, al menos 500 familias completas están en el panteón y otras dos mil 800 huyeron del país. 

    2. CORRUPCIÓN. En medio de la crisis institucional de la Confederación Nacional de Propietarios Rurales (CNPR), cuya causa de fondo es la ambición de la ex diputada María Esther Terán Velázquez, no dejan de presentarse episodios lamentables. El presidente del Consejo Agropecuario Regional de Tamaulipas, Jorge Luis López Martínez, se presta a cualquier simulación para congraciarse con Terán Velázquez. Y cómo no: dicen que ríos de dinero han corrido de una a otro. Similar sumisión interesada, ocurre con el senador José Ascensión Orihuela Bárcenas, quien muy ufano regaló la presidencia de la CNPR a su hijo Orihuela Estefán con el apoyo - único e irrestricto, presume- del senador Emilio Gamboa Patrón. Y por si esto fuera poco, productores rurales han denunciado que dinero público de la Financiera Rural se destina al pago de los “guaruras” en la CNPR. 
    (rrodriguezangular@hotmail.com, @RaulRodriguezC , raulrodriguezcortes.com.mx)

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