Otra vez el centro
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Consigna don Esteban L. Portillo en su “Anuario Coahuilense”, publicado en el año de 1886, que en esos años Saltillo tenía una población de 25 mil habitantes y que había tres establecimientos del ramo hotelero, además de otros negocios dedicados a la atención de viajeros, como eran siete mesones y cuatro casas de posada.
Los tres hoteles, establecidos en el centro de la ciudad, eran: el San Esteban y el San Fernando, los dos en la calle Victoria, y el Filopolita, en la de Juárez. El anuncio de este último decía así: “Hotel Filopolita. Saltillo, México.
Este establecimiento, recién montado en un lugar céntrico y en la mejor calle de la ciudad, a media cuadra de la plaza principal, al sur de la parroquia, cerca del mercado y de las principales casas de comercio. Ofrece a sus favorecedores un servicio en los cuartos, cómodos, aseados y decentes; y útiles para el descanso y aseo del cuerpo, enteramente nuevos y de primera clase. En el comedor, aseo, limpieza y manjares apetitosos y suculentos. ¡¡¡Todo por doce reales diarios!!!”.
En la década de 1930, el Motel Huizache, construido en las afueras de Saltillo, se anunciaba: “Campo Turista Huizache. Saltillo, Coah., México. Cabañas independientes con camas Simmons, baños de agua fría y caliente a toda hora. Con o sin cocina. Garage para su automóvil. 5 000 pies sobre el nivel del mar. Excelente comida americana. Cuotas razonables”.
En esos años había también dos hoteles en el centro de Saltillo. El primero, instalado en el antiguo edificio de la Secretaría de Cultura, se anunciaba así: “Hotel Universal. Juárez Poniente 7 –9 –11. En el centro de la ciudad. Frente a la plaza principal. Departamentos especiales para familias.
Excepcionales cuotas para agentes viajeros. Edificio netamente colonial. Restaurant de primera clase. English spoken”. Y en la calle de Victoria, el Hotel Arizpe Sáinz se anunciaba: “Los hoteles mejores y más bien acondicionados en Saltillo. 75 habitaciones a todo lujo y confort, con teléfono, baño y calefacción. Servicio a presión de agua fría y caliente. Mobiliario moderno estilo colonial. Camas Simmons. Hermoso lobby, comedor, cantina, jardines, fuentes, mesas de tenis, garages, etc., etc. Atención especial para
recepciones y banquetes. Se habla inglés, alemán y francés. Planes americano y europeo”.
Lo anterior nos dice que en la primera mitad del Siglo 20 había viajeros extranjeros, americanos, alemanes y franceses, por negocios o turismo. De unos años para acá, se ven en la ciudad extranjeros de las nacionalidades mencionadas y, últimamente, asiáticos que trabajan en las industrias establecidas en Saltillo, Ramos Arizpe y Arteaga, prácticamente el sureste del Estado. Se los topa uno principalmente en los supermercados comprando víveres.
Es necesario señalar que hasta bien entrado el Siglo 20, el eje de la vida citadina giraba en torno al centro, donde se encontraban los primeros hoteles mencionados. Hoy no se encuentra en el primer cuadro un hotel de buena categoría, que ofrezca todos los servicios, y muchos viajeros que vienen a la ciudad con el deseo de hospedarse en el centro para conocerlo, como se hace en otras ciudades de México, tienen que desistir de sus intenciones ante la falta de un hotel que pueda ofrecer todo lo que necesitan. Es un hecho que el centro de Saltillo está cada vez más abandonado y si nos fijamos, con una buena cantidad de locales comerciales en renta y desocupados desde hace meses, si no es que años.
La vida saltillense puede y debe tener diversos ejes y espacios para satisfacer las necesidades de todos, pero el corazón de la ciudad seguirá siendo el centro, y seguirá siendo visitado por los turistas. Y lo hemos descuidado bastante.