Raíces, tronco, ramas y hojas
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Toda adaptación, en el árbol, justifica y consolida la integridad de tronco y raíces
Toda institución es como un árbol.
Las raíces son profundas. Son principios, visiones y valores. Es lo radical, lo constitutivo, lo fundamental. Su firmeza y permanencia son determinantes.
Luego viene el tallo que llega a ser tronco. Nutrido por la recia raigambre, llega a tener un gran poder de sostén frente a todos los vientos. Recoge y almacena la energía que viene de la tierra. Son los preceptos, las líneas maestras, las aplicaciones sabias y tradicionales.
Las ramas son flexibles, en constante vaivén; su adaptabilidad evita rupturas. Son los cambios bien cimentados los que permiten afrontar situaciones diversas.
Las hojas, afianzadas en las ramas, son vibrantes, en constante variación y abiertas siempre al sol. Son las excepciones, las interpretaciones benignas de la ley, las inclinaciones de la vara de la justicia, no hacia la severidad, sino hacia la misericordia. Las decisiones que tomaría el mismo legislador en ciertas circunstancias peculiares.
CADA NIVEL TIENE SU PECULIARIDAD
Es un error querer que el tronco no tenga raíces o que las ramas quieran tener la inmovilidad del tronco o que las hojas sólo corten el viento sin vibrar.
La madurez institucional es la que no enfrenta y opone lo tradicional con el progreso, sino que armoniza lo que ha de conservarse con lo que ha de adaptarse y actualizarse. Vale para la institución eclesial y para las instituciones del mundo.
El diente y la uña no tienen la suavidad de la piel. Como en el cuerpo humano, el esqueleto y el músculo ofrecen reciedumbre a órganos frágiles y lastimables. Toda adaptación, en el árbol, justifica y consolida la integridad de tronco y raíces. En una institución, el progreso engrandece la auténtica tradición. Ninguna tradición genuina se queda en más de lo mismo.
AUTOCRÍTICA DE ELECTORES
Es un supuesto ausente de la constante crítica a los mandatarios presentes o futuros. Votar no es capricho ni sólo partidarismo. Es mandato. Se da desde compromiso con ideales, resultados y metas de bien para todos.
Es fácil la adjetivación descalificadora y hasta calumniosa hacia mandatarios que se ven como adversarios. Sin advertir las propias carencias, ineptitudes y omisiones, se cae en el simplismo de buscar chivo expiatorio o perro flaco a quien echarle todas las pulgas.
Culpar sin pruebas, tomar rumores como hechos consumados, proyectar con juicios temerarios las propias ignorancias es opinión degradada y desenmascara a quien la presenta.
“Dime de lo que presumes y te diré lo que te falta” es acierto ranchero. Si quieres ser crítico, dicen los listos, critica con la verdad comprobada, después de constatar tu ausencia de complicidad, por apatía o contagio, en lo que denuncias.
UN FUTURO QUE ENVEJECE
Es migración al revés. Algunos son deportados y otros autodeportados. El sueño americano se convierte en pesadilla. Los que fueron corridos allá del trabajo agrícola empiezan a ser extrañados y hasta invitados a regresar.
Los que vienen hacia acá libremente, lo hacen ahora con grandes conocimientos prácticos que serán bienvenidos. Allá las cosechas y las recogidas frutales se están frustrando por falta de brazos. Lo que fue futuro para migrantes se está fugando al ayer. Ya no es utopía anhelada, sino escarmiento aprovechado y superado.
TÉ CON FE
–¿Sólo Dios basta?
–Es que si Él te tiene, nada te falta. Lo que das es lo que tienes. Sabes para Quién estás hecho, se acaba tu inquietud y descansa con gozo, en Él, tu corazón.