Solemos hacer una pausa que puede ser de silencio y soledad. Es decisión inteligente, de sana sabiduría existencial. Surgen preguntas íntimas: ¿Quién soy, de dónde vengo y a dónde voy? ¿Quién he sido y quién seré? ¿Qué estoy haciendo, cómo lo he hecho y cómo lo haré?
Razón y creencia son dos caras de la misma moneda, debemos encontrar un equilibrio que nos permita comprender mejor nuestro entorno y dirigir nuestras acciones hacia lo que consideremos una mejor vida, tanto en nuestra intimidad como en lo colectivo
El 2026 nos invita a reflexionar acerca de las decisiones que debemos tomar en todos los aspectos, siendo cuidadosos en los riesgos que nos atrevamos a asumir, porque el abismo está muy cerca
Por lo que fui, lo que soy y lo que seré; por el amor y el desamor; por lo que hice y lo que haré; por los rostros que puedo acariciar; por las imágenes válidas que permanecen conmigo
Todas y todos somos seres con vidas y problemas propios, queriendo hacer las cosas lo mejor que podemos, sacar el día, sentir el sudor del ascenso al correr nuestras carreras, cuidar a nuestras familias...
Nada de pesimismos, y temores; nada de augurios catastróficos. Tenemos vida, y ésa es la base de todo. Sigamos adelante sin dejarnos vencer por males propios y ajenos
Cuando uno no se mueve del lugar en el que nació —o se mueve apenas a poca distancia— le resulta realmente difícil comprender cómo se experimenta el tiempo en otros lugares