Redime cine saltillense a Rosita Alvírez

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Opinión
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Los corridos, género musical y literario tradicional de México, tuvieron a Saltillo presente, tanto en lo musical como por algunos personajes de sus historias, desde la llamada “Época de Oro” del cine mexicano.

Sin lugar a dudas, fue el actor neolonés Eulalio González quien primero, interpretando a su icónico personaje de “Piporro”(con el cual fue identificado por el resto de su vida profesional y personal), era orgullosamente originario de Saltillo en la trama del clásico “Ahí viene Martín Corona” (Miguel Zacarías, 1952), que protagonizó junto a Pedro Infante y la diva española Sara Montiel. En dos ocasiones más interpretó un no menos representativo corrido de un personaje oriundo de la capital del estado de Coahuila como “Agustín Jaime”, recordado sobre todo porque “bajaba por la calle de Bravo” en películas como “Cuidado con el amor” (1954) y “Calibre 44” (1960).

Pero si bien “Piporro”, su personaje y sus canciones, quedaron para la historia de una manera alegre y hasta jocosa por aquellas memorables interpretaciones, otro corrido más bien trágico y desolador que ubicaba más directamente en su letra a Saltillo, había servido paralelamente como base para un par de películas, pero que desde sus títulos dejaron de lado a la verdadera protagonista de la historia: Rosita Alvírez. Uno de estos fue el de “Yo maté a Rosita Alvírez” (Raúl de Anda, 1947) y otro el de “Yo fui novio de Rosita Alvírez” (Zacarías Gómez Urquiza, 1955), siendo la verdadera estrella de ambas el actor Luis Aguilar que interpretaba en las dos el personaje de Hipólito.

Las cosas no cambiaron para nada en décadas subsiguientes, ya que a mediados de los 60’s en la no menos despectiva “Aquella Rosita Alvírez” (René Cardona, 1965), a falta de un Hipólito en su trama, dio mayores reflectores en su historia a la mamá de la protagonista, que interpretó Rosa de Castilla, quizás porque fue interpretada por la primera actriz Ofelia Guilmáin, y aunque “Rosita Alvírez, destino sangriento” fue dirigida por otra “vaca sagrada” de nuestro cine como Gilberto Martínez Solares y protagonizada por la actriz y cantante Beatriz Adriana, fue filmada en Guanajuato en lugar de Saltillo y desde su título sigue replicando el discurso patriarcal de todas ellas.

Por todo lo anterior, por su impecable producción, un guión donde por primera vez hay equidad de género femenino —puesto que cuenta con dos voces femeninas—; un equipo de producción casi en su totalidad saltillense y una actriz como Vico Escorcia que encarna a la perfección a una Rosa Alvírez del Saltillo actual, en la imperdible ópera prima de Gabriel Ramos, “El Desaire”, que hoy llega a las salas de cine de México, representa un avance indiscutible en la narrativa patriarcal del “destino trágico” de Rosita Alvírez y filmada desde el corazón de la capital del estado de Coahuila corrobora que llegó una Rosa empoderada para la historia de nuestro cine.

Comentarios a: galindo.alfredo@gmail.com; Threads: Alfredo Galindo; X: @AlfredoGalindo

Productor, Director y Guinista de cine. Columnista del periódico Vanguardia desde 1995, escribe sobre música, cine y televisión. Combina la pasión de escribir con la creación cinematográfica.

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