Reforma contra reelección y nepotismo: ‘Ahorita te atiendo’, le dicen a la Presidenta

Opinión
/ 27 febrero 2025

¿No es una muestra de debilidad limitarse a desear que su propio partido rechace el nepotismo como si no tuviera poder de decisión sobre las candidaturas?

La presidenta Sheinbaum se irrita cuando lee que tiene que dar una señal de poder, una muestra de fuerza, un manotazo en la mesa. Se queja de que es una visión machista que busca estereotiparla como débil porque es la primera mujer presidenta.

Hagamos un ejercicio. Imaginemos por un momento que el presidente de México es hombre. Un hombre que durante varias semanas ha empujado una iniciativa de ley que lleva sello propio, que no solamente es herencia de su antecesor. Una propuesta de reforma que prohíbe el nepotismo y la reelección. El Presidente presume su iniciativa durante sus conferencias de prensa y, de pronto, el Congreso −donde su coalición goza de una amplísima mayoría− decide que no acatará la instrucción del presidente y pospondrá cinco años la entrada en vigor de esa iniciativa de ley tan “cacareada” por el presidente: empezará a surtir efecto el mismo año en que el presidente deje el poder.

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¿Diríamos que es un presidente débil? Pienso que sí. Porque no se trata de una ley cualquiera. Se trata de una pieza legislativa que ha abrazado como proyecto personal quien está al frente del Poder Ejecutivo, a quien el imaginario colectivo ubica como la persona más poderosa de México. Y en su propia coalición le dicen: “ahorita te atiendo”.

Eso acaba de suceder con la presidenta Sheinbaum quien ayer, en la mañanera, se mostró resignada a que su emblemática iniciativa contra el nepotismo se haya aprobado... pero para que entre en vigor hasta dentro de cinco años, en la elección en la que se determinará quién va a remplazarla.

La derrota es doble considerando que el partido que empujó posponer la ley de nepotismo es ni más ni menos que el Partido Verde, hoy aliado, pero antes considerado por la casta gobernante como un símbolo de la corrupción, el tráfico de influencias... y el nepotismo (el dueño de ese partido político, el llamado Niño Verde, lo heredó de su papá).

Es bien sabido que el Partido Verde desea mantener la gubernatura de San Luis Potosí y uno de sus accionistas, el actual mandatario Ricardo Gallardo, quiere dejar a su esposa en el cargo. También es bien sabido que Morena tiene al menos dos gubernaturas que apuesta retener con nepotismo: Félix Salgado Macedonio quiere suceder a su hija Evelyn en Guerrero y Saúl Monreal a su hermano David en Zacatecas.

Ayer en la mañanera, la doctora Sheinbaum declaró casi con los hombros encogidos que ojalá que al menos su partido (Morena) sí acate el espíritu de la ley y, si no, que el pueblo repudie en las urnas a los nepotistas. Es un mensaje claro. La respuesta de los implicados ha sido disímbola.

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¿No es esto una muestra de debilidad? ¿Que el Partido Verde se imponga sobre la instrucción de la presidenta? ¿Que Adán Augusto y Monreal vuelvan a aplicarle el “ahorita te atiendo” a la doctora? ¿No es una muestra de debilidad limitarse a desear que su propio partido rechace el nepotismo como si no tuviera poder de decisión sobre las candidaturas? ¿O de plano no lo tiene? ¿O prefiere poner cara de derrota con tal de amarrar las tres gubernaturas nepotistas, no vaya a ser que el escenario se complique?

Por donde se vea, es una muestra de debilidad política que se suma a otras que exhiben que en el oficialismo cada quien puede hacer lo que quiera con su coto de poder, incluso al grado del escándalo público, porque nadie pone orden.

SACIAMORBOS

Ya nomás falta que lleven al abogado de “El Mayo” a los martes de Seguridad en la mañanera.

@CarlosLoret

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