Sam Neill... y cuatro rostros de mujeres
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La semana pasada fue de pérdidas lamentables. Desde el lunes 13 amanecimos con la noticia de la muerte del actor de origen irlandés Sam Neill a los 78 años, a consecuencia de una neumonía.
No pasó ni un día para que la noche del martes 14 el cine mexicano el que se cubriera de luto con la muerte a los 95 años de edad de la ganadora del Ariel de Oro 2004, Elsa Aguirre, quien fuera una de las últimas divas sobrevivientes de la Época de Oro del Cine Mexicano y quien con talento coahuilense brilló bajo la dirección de Emilio “Indio” Fernández en “Acapulco” (1952); de Rogelio A. González en el clásico “Vainilla, bronce y morir” (1957), basado en la novela homónima de la escritora saltillense Lilia Rosa, y “La muerte de un gallero” (1977), dirigida por el cineasta de origen nigropetense Mario Hernández, entre otras más.
La tríada de fallecimientos de talentos del Séptimo Arte se cerró el jueves 16 con la muerte a los 81 años de edad de la primera actriz de origen también irlandés Brenda Fricker, a quien muchos “la ubicaron” al darse a conocer su deceso fue interpretar a “la señora de la palomas” de “Mi pobre angelito 2” (1992) cuando prácticamente nadie destacó su sobresaliente actuación dando réplica al primer actor británico Daniel Day-Lewis en la memorable biopic “Mi pie izquierdo” (Jim Sheridan, 1989), la cual le dio a su vez a ganar la primera estatuilla dorada de su destacada filmografía en la terna al Mejor Actor. Descansen en paz.
Con el fin de semana llegaron mejores noticias relacionadas a actrices del cine mexicano, ya que una de sus estrellas más cotizadas de los años setenta, Claudia Islas, llegó el viernes 17 a los 80 años de edad. Es recordada por trabajos representativos de aquella década al lado de “Cantinflas” en “Conserje en condominio” (Miguel M. Delgado, 1974); en el clásico de terror “Más negro que la noche” (Carlos Enrique Taboada, 1975), protagonizando al lado de Lucía Méndez y el melodrama ranchero “Volver, volver, volver” (1977), bajo la dirección del mencionado cineasta coahuilense Mario Hernández compartiendo créditos con Antonio Aguilar y Jorge Rivero.
La semana la cerró “con broche de oro” el sábado 18 el centenario del natalicio de la reconocida escritora Yolanda Vargas Dulché, quien luego de ganar el Ariel al Mejor Argumento Original de 1948 por la película “Cinco rostros de mujer”, dirigida por Gilberto Martínez Solares, propició con sus historias de folletín clásicos como “Ladronzuela” (Agustín P. Delgado, 1949), última película de Blanca Estela Pavón; “María Isabel” (Federico Curiel, 1968), protagonizada por la diva Silvia Pinal; “Rubí” (Carlos Enrique Taboada, 1970), personificada aquí por Irán Eory y “Yesenia” (Alfredo B. Crevenna, 1971), que llevó a la actriz Jacqueline Andere a triunfar en Rusia.
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