Sirenas, desnudos y “Camelia la Texana”

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Opinión
/ 9 marzo 2026

Entre fines de febrero e inicios de marzo se conmemoraron diversos aniversarios relacionados a estrenos de películas tanto británicas como norteamericanas y de manufactura nacional.

Así, el 23 de febrero se cumplieron 30 años del estreno de “Trainspotting: La vida en el abismo”, de Danny Boyle, en Inglaterra; el 28, cuarenta de la comedia romántica “La chica de rosa”, de Howard Deutsch, disponible en streaming por Netflix; el 4 de marzo cinco décadas del clásico del cine mexicano “Canoa”, del maestro Felipe Cazals; el sábado 7 cuatro del estreno del clásico de culto del género fantástico también de manufactura británica “Highlander-El inmortal”, de Russell Mulcahy y el domingo 8 tres, tanto de la comedia también de culto “La jaula de los pájaros”, de Mike Nichols así como de la ganadora del Oscar “Fargo: Secuestro voluntario”, de Joel Coen.

Sin embargo, entre tanto festejo, justo el mismo día del aniversario de “Canoa” amanecimos con la noticia de la muerte de una de las últimas divas de la Época de Oro del Cine Mexicano, Ana Luisa Peluffo, a los 96 años de edad, teniendo en su haber más de 200 títulos de películas entre las cuales, como ella lo comentó en alguna ocasión, “hubo de todo: buenas, malas y pésimas” pero que indudablemente la situaron en un papel importante de nuestra historia fílmica desde su debut junto a sus compatriotas Andrea Palma, Silvia Derbez y la saltillense Magda Guzmán, entre otras, en la producción hollywoodense “Tarzán y las sirenas” (Robert Florey, 1948).

A su debut como una de las sirenas mexicanas que acompañaron al Tarzán interpretado por Johnny Weissmuller le siguieron el haber sido la actriz pionera en hacer un desnudo en el cine nacional en “La fuerza del deseo” (Miguel M. Delgado, 1955), para el resto de la década brillar en “La Diana Cazadora” (Tito Davison, 1957) y, aunque ella no se creía con la vis cómica suficiente, como pareja de Germán Valdés “Tin Tán” y Manuel “Loco” Valdés en la comedia sobrenatural “Dos fantasmas y una muchacha” (Rogelio A. González, 1959), para iniciar la década de los 60 repitiendo con “Tin Tán” en otro clásico como “El fantasma de la opereta”, de Fernando Cortés.

Mientras que esa misma década Ana Luisa trabajó bajo las órdenes de grandes directores como Julio Bracho en “Cada quién su vida” (1960) o el coahuilense Emilio “Indio” Fernández en “El crepúsculo de un dios” (1969), a fines de los 70, aunque muchos la criticaron por ser considerada por varios realizadores del “nuevo cine mexicano” de esa década para protagonizar sus películas, ella accedió a protagonizar junto a Valentín Trujillo el éxito taquillero “Contrabando y traición” (Arturo Martínez, 1977) donde su personaje de “Camelia la Texana” regresó en su obligada secuela “Mataron a Camelia la Texana” siendo otro de sus personajes más recordados.

Comentarios a: galindo.alfredo@gmail.com; Threads: Alfredo Galindo; X: @AlfredoGalindo

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Productor, Director y Guinista de cine. Columnista del periódico Vanguardia desde 1995, escribe sobre música, cine y televisión. Combina la pasión de escribir con la creación cinematográfica.

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