Teuchitlán será el Ayotzinapa del sexenio de Sheinbaum

Opinión
/ 24 marzo 2025

El 14 de febrero de 1929 seis mafiosos fueron asesinados en un garaje de Chicago a tiros de ametralladora por sicarios de Al Capone. Ese episodio, conocido como “la masacre de San Valentín” por el día en que se realizó, ha pasado a formar parte de la memoria popular de Estados Unidos. Tan resonante e inusual fue la matanza que ha dado origen a obras de teatro, series de televisión y películas, entre ellas la protagonizada en 1967 por Jason Robards, quien hizo el muy violento papel de Capone. Si te fijas bien verás en ese film a Jack Nicholson en un bit o pequeña participación incidental. Advierto, sin embargo, que mis aficiones de cinéfilo me están llevando ya a los cerros de Úbeda, o sea a divagar. Vuelvo sobre mis pasos para decir que si el homicidio de media docena de maleantes ha quedado inscrito en la historia norteamericana como un suceso extraordinario, en nuestro país eso sucede prácticamente cada hora sin que nadie se asombre ya o se asuste por tales sanguinosos hechos. Los crímenes cometidos por los miembros de los diversos y numerosos cárteles se han vuelto aquí tan frecuentes que forman parte ya de la vida cotidiana, y los vemos como algo común y corriente que ni siquiera merece comentario. Es obligada en este punto la mención de Hannah Arendt y sus escritos sobre la terrible banalidad o banalización del mal. El régimen de la 4T niega que México sea uno de los lugares más violentos del mundo, y atribuye la inseguridad reinante a personajes como Felipe Calderón, de tiempos ya pasados. Milagro es que los morenistas no culpen de eso al Hombre de Tepexpan o a Acamapixtli, primer emperador de los mexicas. Lo cierto es que con López Obrador la criminalidad se hizo rampante. Los efectos de su actitud omisa y complaciente ante los capos de la droga llegan ahora a quien lo sucedió en la Presidencia, y le causan gravísimos problemas como el de Teuchitlán, que –lo veremos- será el Ayotzinapa del sexenio, y se le tratará con las mismas simulaciones y engañifas con que ha sido manipulada la tragedia de Iguala. Un alcohólico jamás se curará si no reconoce primero que es alcohólico. En igual forma, un problema no podrá resolverse si su existencia no se admite. “Estamos rete bien” –cantaleteaba AMLO una y otra vez. La misma melopea entona ahora la Presidenta Sheinbaum. Los hechos, tan tercos ellos, desmienten esa demagógica utopía. De lo malo de la dominación priista pasamos a lo peor con el cacique de Morena, y si se mantienen la ineficiencia y simulación actuales llegaremos a lo pésimo. ¿La Masacre de San Valentín? Menudencia, bagatela, nimiedad. Aquí tenemos la masacre nuestra de cada día... “¡Feliz Año Nuevo!” –gritó antenoche Astatrasio en el Bar Ahúnda. “¿Feliz Año Nuevo? –le dijo alguien-. Ya estamos a fines de marzo, amigo”. “¡Uta! –se consternó el temulento-. ¡Cómo se irá a poner mi esposa ahora que llegue yo a la casa!”... Milón de Crotona fue un célebre atleta de la Grecia antigua. Levantador de pesas, se entrenó llevando todos los días sobre los hombros un ternerito de unos cuantos kilos de peso. Al paso del tiempo el animalito se convirtió en un enorme toro que Milón seguía cargando sin dificultad por la costumbre de haberlo cargado diariamente. Cito eso a propósito del señor que practicaba al deporte conocido como halterofilia, o sea levantamiento de pesas. Una noche llegó muy orgulloso del gimnasio y le contó a su esposa que había levantado 50 kilos. Le preguntó ella con desabrido acento: “¿Cómo es que puedes levantar eso y no lo otro?”. (El levantamiento de pesas es deporte poco practicado en México, pero nadie les gana a nuestros políticos en levantamiento de pesos)... FIN.

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