Transformaciones de lo comunicativo en los nuevos entornos digitales CONEICC
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La IA produce efectos, pero no posee una agencia equivalente a la humana; por ello, debe mantenerse al ser humano dentro del circuito y reservarle la decisión última
A sus 50 años, el Consejo Nacional para la Enseñanza e Investigación en Ciencias de la Comunicación (CONEICC) comenzó varias actividades que buscan reivindicar el rol que tienen quienes somos, participamos de y enseñamos comunicación; esto mediante webinars, concursos y encuentros que motiven la reflexión de este campo laboral y de estudio.
La semana pasada tuve el honor de ser invitada especial, junto a otros tres científicos colegas muy reconocidos, queridos y admirados por quienes han pisado un aula en alguna escuela de comunicación en México y Latinoamérica. Compartí escenario con el Dr. José Luis López Aguirre (Universidad Panamericana, Ciudad de México); la Dra. Ruth Ildebranda López Landeros (Anáhuac Mayab), el Dr. Gabriel Pérez Salazar (Universidad Autónoma de Coahuila, Unidad Sureste) y con la experta moderación del Dr. Jorge Hidalgo Toledo (Universidad Anáhuac-Posgrados).
En este webinar nos convocaron para que, desde nuestra trayectoria en investigación y docencia, habláramos sobre cómo se ha transformado la comunicación con la llegada de las nuevas plataformas digitales e IAs.
Compartiré un breve resumen de este enriquecedor y sustancioso encuentro que se dividió en cuatro bloques temáticos, integrando la participación de los cinco participantes.
BLOQUE 1. LA MUTACIÓN PROFESIONAL
La inteligencia artificial, la automatización y las plataformas están reconfigurando las competencias del comunicador, sin necesariamente desplazar su función. El cambio implica pasar de dominar herramientas y producir contenidos a comprender, contextualizar, verificar, interpretar y tomar decisiones responsables en ecosistemas tecnológicos complejos. Aunque la automatización agiliza tareas y amplía la creación, no sustituye la capacidad humana de formular problemas, identificar sesgos, aportar contexto ni asumir consecuencias. Por ello, cobran importancia las competencias interdisciplinarias y el trabajo colaborativo, junto con una comprensión crítica de la IA y sus impactos sociales y energéticos. Paradójicamente, cuanto más capaces son las tecnologías, más valiosos resultan el pensamiento crítico, la creatividad, la ética, la empatía, el juicio situado y la agencia.
BLOQUE 2. LA TRANSFORMACIÓN DEL ECOSISTEMA
La convergencia mediática ya no implica únicamente integrar medios, lenguajes y plataformas. El ecosistema comunicativo incorpora una capa algorítmica y agéntica, donde sistemas de inteligencia artificial, agentes automatizados y contenidos sintéticos intervienen en la producción, distribución e interpretación de mensajes. El usuario deja de ser sólo receptor y se convierte en productor, distribuidor, intérprete y cocreador. Sin embargo, esta horizontalización convive con una creciente concentración de poder en las infraestructuras tecnológicas. Los algoritmos median las relaciones comunicativas, generan dependencias y pueden convertirse en “muletas cognitivas”. Por ello, se requieren multialfabetizaciones que permitan comprender estos sistemas, identificar quién los controla, qué intereses incorporan y cómo condicionan aquello que consideramos realidad.
BLOQUE 3. PODER, CONFIANZA Y RESPONSABILIDAD
La inteligencia artificial y los sistemas algorítmicos complejizan la atribución de responsabilidad, pero no deben diluirla. Aunque una decisión comunicativa atraviese personas, IA, algoritmos y plataformas, persiste la obligación humana de responder por sus consecuencias. La IA produce efectos, pero no posee una agencia equivalente a la humana; por ello, debe mantenerse al ser humano dentro del circuito y reservarle la decisión última. Decir “lo hizo la inteligencia artificial” no determina quién decidió utilizarla, con qué criterios ni qué consecuencias asumió. La responsabilidad debe ser trazable. Esto exige gestionar críticamente plataformas, verificar información, documentar decisiones y reconocer sesgos. La gobernanza requiere responsabilidad humana, ética, regulación, transparencia y participación crítica permanente.
BLOQUE 4. UNIVERSIDAD, INVESTIGACIÓN Y FUTURO
La transformación tecnológica exige modificar la docencia, investigación y planes de estudio, sin sustituir la formación humanística por competencias instrumentales. Los planes deben ser flexibles y actualizables, incorporando nuevas tecnologías mientras conservan ejes de ética, regulación, derechos digitales, ciencias sociales, filosofía y psicología. La formación debe incluir alfabetización en inteligencia artificial y comprensión de algoritmos, modelos, sesgos y gobernanza. También debe fortalecer competencias periodísticas: formular preguntas, investigar, contrastar fuentes, verificar información y contextualizar fenómenos. Los métodos computacionales pueden acelerar la investigación, pero no modifican su esencia. Finalmente, las universidades deben capacitar docentes, establecer políticas institucionales y promover autonomía para experimentar responsablemente el uso de las nuevas tecnologías.
La reflexión final que expresamos, de cara a los 50 años del CONEICC, es clara: no debe perderse el sentido humano de la comunicación, capaz de comprenderla, interrogarla, contextualizarla, gobernarla y decidir cuándo —y para qué— utilizarla sin perder de vista al otro, al bien común y a la responsabilidad social de comunicar. La tecnología puede cambiar, pero la formación debe seguir colocando en el centro a las personas y su capacidad de comunicarse con otras.
El propio trabajo en red que genera CONEICC aparece como un patrimonio fundamental: integrar perspectivas regionales, institucionales y disciplinares amplía la comprensión de la realidad y fortalece la enseñanza y la investigación.
Pueden ver el webinar en:
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