Un experto constructor, músico y dibujante (2)

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Opinión
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Don Zeferino es el constructor de hermosas residencias saltillenses, como la Casa Quintanilla en la antigua Lourdes, al sur de la ciudad, y la casa de la familia González Rodríguez, hoy convertida en Museo del Normalismo

Hoy continuamos con don Zeferino Domínguez Villarreal. Él y su esposa, doña Estela, procrearon tres hijas: Lydia, Bertha y María, cuyos descendientes donaron al Archivo Municipal, en 2001, los planos y papeles trazados por el ingeniero Domínguez. Ese mismo año, el gobierno municipal le otorgó la Presea Saltillo en su categoría Post Mortem: un merecido reconocimiento a un ilustre saltillense, cuya huella aún puede verse y disfrutarse cuando tratamos de leer el edificio o la residencia que proyectó y construyó, y tratamos de entender el lenguaje de esas hermosas y monumentales obras arquitectónicas y de ingeniería civil.

Ese saltillense del que hablamos cultivó también las bellas artes. Ejecutó en óleo y acuarela algunas de las presentaciones de sus proyectos arquitectónicos y dejó muchos dibujos a tinta, realizados algunos a la manera antigua, con plumilla y manguillo. Entre ellos, un conocido y celebrado dibujo de la portada de la Catedral de Santiago, en el que plasmó con minuciosidad profunda cada uno de los detalles y adornos de la piedra que sostiene la fachada principal del templo, la vegetación ornamental, las veneras y cada una de las figuras, nichos, volutas, pilastras y columnas adornadas con el magnífico cintillo en espiral con decoraciones florales.

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Al parecer, el dibujo se hizo no tanto persiguiendo un objetivo estético o devocional, sino más bien para efectos de catalogación en el listado de Monumentos Nacionales y con vistas a una futura restauración del edificio, que seguramente se estudiaba ya desde 1950, año en que don Zeferino fechó su dibujo de la portada. La primera es, quizás, la razón por la cual el dibujo se localizó en Los Pinos, la antigua residencia presidencial en la CDMX, como afirma el pie de foto de su reproducción en el “Diccionario Biográfico de Coahuila”, del profesor don Arturo Berrueto González. Y en cuanto a la segunda, como se sabe, la restauración del templo se hizo en los años sesenta, y aunque el primer Patronato Pro-Restauración de la Catedral, que llevó el nombre de “Tradición, Arte y Cultura”, empezara a formarse desde 1965, oficialmente se registró como asociación civil en abril de 1967, siendo ya párroco del Sagrario de la Catedral el apreciado presbítero don Humberto González Galindo.

Pero el arte de don Zeferino no se detiene en ese bello dibujo. También se encuentra en sus numerosas obras de ingeniería, entre las que destacan los silos y la torre de producción de Molinos El Fénix. Los altísimos silos, de puro concreto, son una “imponente masa de hormigón armado que parece emerger de la tierra, y cuya presencia y función se percibe desde la lejanía, permitiendo almacenar grandes cantidades de trigo para hacer frente a la explosión demográfica del país”, dice Jesús Ramírez Rodríguez, autor de un serio trabajo sobre este constructor saltillense, en su libro “La Obra de Zeferino Domínguez Villarreal en el Siglo XX”.

Dentro de la ingeniería hidráulica, Domínguez realizó, con el ingeniero Theodore S. Abbott, entre 1923 y 1929, el trazado de la primera red de agua potable y alcantarillado de la ciudad vieja de Saltillo. Con Abbott, Domínguez hizo muchos trabajos de ingeniería civil y llevó siempre una relación de respeto y amistad entrañable, lo que le valió una certificación de dicho ingeniero avecindado en Saltillo. Ese aval, además de abrirle puertas a Domínguez, le facilitó ocupar, en 1931, la Dirección de Obras Públicas del Estado, en la administración de Nazario Ortiz Garza.

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Don Zeferino es el constructor de hermosas residencias saltillenses, como la Casa Quintanilla en la antigua Lourdes, al sur de la ciudad, y la casa de la familia González Rodríguez, hoy convertida en Museo del Normalismo en la llamada calzada de Los Maestros, al norte de la Alameda. También es el autor, entre muchos otros, de los proyectos de la bellísima Escuela Coahuila y el majestuoso edificio del Ateneo Fuente, en los que dejó muy clara su vocación, su estética y su inigualable estilo arquitectónico.

Imposible mencionar aquí la obra completa de este constructor saltillense. El arquitecto Jesús Ramírez Rodríguez, quien bien la estudió y publicó, no dudó en calificar a Zeferino Domínguez Villarreal como “el más sublime proyectista de estilos arquitectónicos en la centuria pasada”.

Profesora de Lengua y Literatura Española. Dirigió el departamento de Difusión Cultural de la Unidad Saltillo de la UAdeC. En 1995 fue invitada por la Universidad Tecnológica de Coahuila, unidad Ramos Arzipe, para encargarse del área cultural, que incluía la formación del Centro de Información y cuatro años más tarde vendría la fundación del Centro Cultural Vito Alessio Robles, recinto que resguardaría la biblioteca de su padre, y donde hasta hoy labora.

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