Verbos conjugables en 2026
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Cierto resplandor.
El reloj marca las cuatro con cuarenta y cuatro minutos.
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Por la mayor rendija de la persiana entra una claridad.
Es una luna nueva de año nuevo.
Llena de luz.
Es como una naranja refulgente, como un madrugador sol poniente en el horizonte.
Es el primer regalo cósmico del Padre Creador.
Gracias, Padre, por este primer regalo sideral.
Es rasgo deslumbrante de tu infinita belleza...
Dichosos los que hayan conjugado colmadamente el verbo recibir en los tiempos de Navidad y Año Nuevo.
Fueron tiempos de un generoso dar divino. Solo sabe recibir la consistencia, la concavidad y la apertura. Lo inconsistente por falta de fe se desmorona. Lo convexo por falta de esperanza todo lo derrama y lo hermético por falta de amor nada deja entrar.
TRILOGÍA DE VERBOS
Eso de recibir bajo una cascada hace que algunos lleven una pequeña copa, otros un gran vaso, algunos hasta un barril, pero no falta quien lo ponga boca abajo, en un torrente en que no recoge ni una gota porque no hay conversión.
Quien haya conjugado bien el verbo recibir, al empezar lo que llaman “cuesta de enero” encuentra nuevos verbos qué conjugar: aprovechar, compartir y agradecer. Es una trilogía que cambia el “que tengas feliz año nuevo” en “que seas nuevo y feliz en el año que empieza”. No es al año sino a ti a quien le toca hacer real la renovación y la dicha.
GRATITUD REGOCIJADA
La actitud de gratitud es poderosa virtud. Los que se quedan en el “algo” tienen el problema de no saber a quién agradecer. Disfrutan sin salir de su propia cápsula idolátrica que siempre los deja vacíos o con un contentamiento superficial. Decirse gracias a sí mismo se convierte en círculo no virtuoso, que resulta peligroso.
Después de aprovechar y compartir lo recibido, se enciende la gratitud que es fuente de alegría y paz interior. Si alguien no recibió ni compartió, no puede agradecer, se queda en la queja, que su bendición aleja. Solo el que agradece, su bendición engrandece.
LAS VÍAS DEL DESCARRÍO
Lo interoceánico, lo interjudicial, lo internacional, lo interestatal pueden descarrilarse. Por errores humanos, por estructuras débiles, por fallas mecánicas, por mantenimientos descuidados.
Son buenas las investigaciones precavidas, preventivas, con ajustes oportunos que evitan desastres.
En China los trenes, casi supersónicos, van casi flotando, dentro de larguísimos túneles indescarrilables. Acá estamos en etapa de riel, durmientes de hormigón, sobre balasto abaratado.
TÉ CON FE
-¿Qué hacer frente a todo lo cambiante, lo novedoso, lo desconocido, lo sorpresivo, lo inesperado, lo esforzado, lo complicado, lo incómodo, lo atípico?
-Descubrirse a sí mismo no estático sino dinámico, no solo fijo sino también adaptable, no estacionado sino en movimiento constante, no hecho sino en proceso y todo sin desatender lo constitutivo y lo esencial...