¿Y México para cuándo?
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Un gobierno verdaderamente comprometido con impulsar el desarrollo científico y tecnológico de un país toma acciones como las que han tomado Brasil y Chile
El Consejo Europeo para la Investigación Nuclear, CERN (Conseil Européen pour la Recherche Nucléaire), ubicado en la frontera entre Francia y Suiza, es hogar del LHC (Large Hadron Collider), una máquina que acelera y colisiona protones con energías de 13 teraelectronvoltios. En otra ocasión he compartido ya las razones por las que existe el LHC; si usted, lector, no está familiarizado con las mismas, lo invito a revisar mis artículos anteriores.
El LHC es quizá la máquina más increíble y compleja jamás creada por la humanidad. Para construirla se necesitaron 10 años y aproximadamente 5 mil 500 millones de dólares. Adicionalmente, ha tomado alrededor de mil 200 millones de dólares mantener las operaciones y realizar mantenimiento al LHC. El CERN no sólo opera el LHC, sino también otros experimentos con objetivos similares, cuyo costo de construcción, operación y mantenimiento es también elevado. ¿De dónde sale este dinero? Los proyectos de investigación del CERN son financiados por una colaboración de 44 instituciones y 26 países “Miembros de Estado”. Al firmar el convenio con CERN, el país en cuestión se compromete a financiar en diferente proporción los distintos proyectos científicos que alberga el CERN.
Hasta hace un par de semanas, el único país de Latinoamérica que forma parte de los Miembros de Estado era Brasil, que se convirtió en miembro el 13 de marzo de 2024. El pasado 16 de mayo, la directora general del CERN, Fabiola Gianotti, y la directora de la Comisión Nacional de Investigación Científica y Tecnológica (CONICYT) de Chile, Aisén Etcheverry, firmaron el acuerdo que convierte a Chile en el segundo Miembro de Estado de Latinoamérica. Este acuerdo es efectivo desde el 2 de abril de 2026. ¿Y México para cuándo? México no forma parte de los Miembros de Estado, por lo que no tiene acceso a participar de forma directa en la mayoría de los proyectos ni es parte del consejo encargado de tomar las decisiones relevantes sobre la organización y sus actividades. Investigadores de algunas instituciones mexicanas participan en algunos de los experimentos del CERN de manera limitada, principalmente en el experimento ALICE (A Large Ion Collider Experiment), diseñando, construyendo y operando detectores de partículas desde 1994. Estudiantes y científicos con nacionalidades que pertenecen a los Miembro de Estado tienen un acceso más amplio e inmediato a los diferentes proyectos de investigación del CERN. En marzo de 2025, el CERN estuvo a punto de suspender estas colaboraciones con México, ya que el gobierno mexicano tenía una deuda de mantenimiento que correspondía a los años 2021, 2022, 2023 y 2024. En junio de 2025, el adeudo de casi 30 millones de pesos fue subsanado.
Que un país sea Miembro de Estado no es algo arbitrario; debe existir cierto nivel de desarrollo del mismo. No es sorpresa que Brasil fuera el primer miembro de Latinoamérica; por ejemplo, de 1997 a 2019, Brasil operó el Laboratorio de Luz Sincrotrón Brasileño (LNLS) en la ciudad de Campinas, São Paulo. Un sincrotrón es un acelerador circular de electrones. Una partícula con carga eléctrica que es acelerada emite luz; esta luz se puede utilizar para diferentes fines prácticos y de investigación. Construir y operar un sincrotrón no es una tarea fácil ni barata. ¿Y México para cuándo? Desde hace años, investigadores han intentado impulsar la creación de un sincrotrón en México, pero al día de hoy esto no se ha logrado. Tengo entendido que este proyecto no se ha formalizado ni siquiera en sus etapas tempranas, es decir, en términos de acuerdos, convenios, financiación y planos arquitectónicos. Que Chile sea el segundo miembro quizá tampoco es sorpresa. Por ejemplo, desde hace 5 años Chile no ha pedido préstamos al BID (Inter-American Development Bank, por sus siglas en inglés), y de cierto modo esto indica que hay crecimiento económico en un país.
Evidentemente, hay un impacto positivo, directo e indirecto, en el desarrollo del país que es parte de las colaboraciones internacionales que expanden las fronteras del conocimiento humano. Un gobierno verdaderamente comprometido con impulsar el desarrollo científico y tecnológico de un país toma acciones como las que han tomado Brasil y Chile. Y México, ¿para cuándo?