Yo soy inmune, y otros mitos urbanos
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“Conocer al yo auténtico es descubrir quién no soy, ya que ese yo auténtico no existe. Toda descripción de mi es invento mío. Lo único que existe es la posibilidad de vivir”.
Con esta joyita cierro el 6° día de COVID. Sí, me dio. Ya en tiempos de resaca de la pandemia hemos ido cayendo muchos. En general los casos han sido leves, pero, volviendo al “yo” con el cual me he identificado (o bien a uno de los tantos “yoes” que viven en franca batalla en mi interior), yo juraba que era inmune. Ahora que descubro que no es así, lo que me toca es adaptarme a una realidad que contradice una autoidentificación que inventé, y así tomar un paso más hacia la vida.
La vida es dinámica y nos muestra día tras día que no somos aquello con lo cual nos identificamos. No somos un conjunto de características que conforma un ser. Somos una entidad viva que fluye con circunstancias y con la vida.
Me identifico como una mujer fuerte. Otros me ven así también. Hace años, en un ejercicio de entrenamiento, un compañero me tomó de los hombros y me puso contra la pared de una manera “violenta”. Mi fuerza y mi poder desaparecieron y él me soltó, sorprendido ante el temor que vio en mi mirada. Entonces, ¿quién soy? ¿Una felina brava que tira zarpazos, o un pajarito frágil que teme romperse? Las dos, y tantos yoes más.
Cada vez que declaro que soy X o Y, me hace bien tomar unos pasos atrás para ver qué me provoca esa identificación. Tal vez, de a poco, podré dejar de hacer declaraciones que voy a contradecir, o bien acoger esas contradicciones como otros de mis “yoes”.