El curioso caso del Gran Fitzgerald
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Scott Fitzgerald fracasó como guionista de cine, aunque sus obras hayan generado películas destacadas como "The Curious Case of Benjamin Button".
Madrid, España.- La vida de F. Scott Fitzgerald no tuvo un final "made in Hollywood", aunque fue en La Meca del cine donde, el 21 de diciembre de 1940, apareció sin vida, con solo 44 años, pero con muchísimo alcohol en sus venas.
Había vivido en Nueva York como un "gentleman" durante los felices años veinte, a los que él llamaba "la era del jazz" y que inspiraron su obra maestra, "El Gran Gatsby". Pero Hollywood apareció ante él como aquella luz verde inalcanzable de aquél libro, como la Daisy Buchanan que lucha por conseguir aunque le lleve a la perdición.
Si Scott Fitzgerald levantara la cabeza, se sorprendería de la repercusión que su legado literario ha tenido en el séptimo arte, el mismo que lo consideró un mediocre guionista.
No daría crédito al ver cómo "The Great Gastby" abre la edición de 2013 del Festival de Cannes en Francia, con Leonardo DiCaprio ante las cámaras y Baz Luhrmann tras ellas, convertido en el acontecimiento cinematográfico del año.
"THE GREAT GATSBY", SU OBRA MAS ADAPTADA
Él había llegado a los grandes estudios de Hollywood en 1937, con un contrato como guionista en la Metro Goldywn Mayer, donde tenía una pequeña oficina en el tercer piso de las oficinas de Culver City.
Vivía en Sunset Boulevard, junto a Dorothy Parker, pero mientras otros compañeros como Ernest Hemingway, William Faulkner o John Steinbeck sí funcionaron como guionistas, las suntuosas descripciones, las hábiles descripciones psicológicas y los diálogos de Scott Fitzgerald eran perfectos para las novelas, pero no acabaron de encajar en la gran pantalla.
No fluía su talento trabajando de nueve a seis y bebiendo Coca Cola, antítesis del fértil desenfreno de los felices años 20. Billy Wilder dijo de él que era "como un gran escultor contratado para hacer el trabajo de un fontanero". Pero era, en realidad, su segundo intento, pues en 1922, todavía durante el cine mudo, había probado pero no encontró la suerte en el cine.
Sin embargo, tras una carrera literaria tan fulgurante como su propia decadencia, después de una tormentosa y duradera relación sentimental con la inestable y esquizofrénica Zelda Fitzgerald, F. Scott llegó a Hollywood en busca de una estabilidad y un trabajo alimenticio, mientras daba forma a la que iba a ser su gran retorno a la literatura, "The Last Tycoon" (precisamente protagonizada por un productor de cine), y con la esperanza oculta de conseguir también conquistar el prestigio cinematográfico.
Pero sus guiones para "A Yank at Oxford" y "Madame Curie" fallaron por su ambición de dar densidad al texto en el reino de la imagen. Incluso adaptó a Erich Maria Remarque en "Three Comrades", pero tampoco funcionó. Su guión tuvo que ser retocado por Joseph Leo Manckiewicz hasta dejarlo prácticamente irreconocible del original.
Cuando se acabó el contrato con la MGM, Fitzgerald comenzó a trabajar de manera independiente, haciendo equipo con un estudiante llamado Budd Schulberg, quien acabaría escribiendo un libro sobre esos años titulado "The Disenchanted", pero nunca un buen guión junto al escritor.
Intentó adaptarse a sí mismo en "Babilonia Revisited", o crear un vehículo para lucimiento de la ya adolescente Shirley Temple llamado "Cosmopolitan" que nunca llegó a realizarse. Además, en la independencia, sin horario ni oficina, Fitzgerald volvió a la bebida. Y, como Gatsby, todavía esperando a que sonara ese teléfono que le confirmara que su sueño se había hecho realidad, falleció.
En la pantalla, "The Great Gatsby" fue también su obra más aplaudida y, desde luego, más adaptada.
La más famosa, la versión de Jack Clayton en 1974, con Robert Redford y Mia Farrow, una experiencia estética de primer orden, aunque la crítica apuntara que la profundidad del libro quedaba diluida. El guión había sido originalmente encargado a Truman Capote, pero lo terminó Francis Ford Coppola.
También un pequeño relato suyo, "The Curious Case of Benjamin Button", fue adaptado con éxito en Hollywood, gracias a David Fincher, Brad Pitt y el avance tecnológico, que permitía convertir en imágenes por fin, en 2008, la historia del hombre que nació como un bebé anciano y fue rejuveneciendo conforme avanzaba su vida.
Trece nominaciones al Oscar, de los cuales tres se convirtieron en estatuilla, subrayaron la calidad de Scott Fitzgerald como inspiración para los mejores directores.
Mucho antes, en 1962, Hollywood adaptaba también con éxito "Tender is the Night", con Joan Fontaine y Jennifer Jones, y aquella novela inacabada, "The Last Tycoon", se convirtió, a su vez, en la última película de Elia Kazan en 1976, con Robert DeNiro, Tony Curtis y Robert Mitchum.
De nuevo, un gran literato, esta vez Harold Pinter, se encargó de hacer justicia al maestro. Aunque su capacidad de ser a la vez, buen guionista y buen escritor fuera, exactamente, la gran derrota de Scott Fitzgerald.
DESTACADOS:
--- F. Scott Fitzgerald trabajó para Hollywood en los años 20 pero se instaló en Hollywood en 1937, cuando fue contratado por la Metro Goldwyn Mayer y escribió cintas de poco éxito como ""A Yank at Oxford", "Madame Curie" o "Three Comrades".
--- Vivía en Sunset Boulevard, junto a Dorothy Parker, pero mientras otros compañeros como Ernest Hemingway, William Faulkner o John Steinbeck sí funcionaron como guionistas, las suntuosas descripciones, las hábiles descripciones psicológicas y los diálogos de Scott Fitzgerald eran perfectos para las novelas, pero no acabaron de encajar en la gran pantalla.
--- Dos grandes escritores estadounidenses sí lograron guiones de éxito basándose en sus obras: Truman Capote empezó a adaptar "The Great Gatsby", aunque lo finalizó Francis Ford Coppola, y Harold Pinter rehizo para la pantalla "The Last Tycoon", su novela inacabada.
Por Mateo Sancho Cardiel/EFE-Reportajes