A 20 años de su prohibición, estrenan "Kindergarten"

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/ 18 noviembre 2010

    Poco antes de la fecha programada para el estreno en 1989, una bomba panfletaria estalló cerca de un café en que se encontraba Polaco. "Estamos hartos de que, con el dinero del pueblo, el Instituto Nacional de Cinematografía financie películas de degenerados como 'Kindergarten' y similares.

    Mar del Plata, Argentina.- "Hay que atreverse y yo me atreví", disparó el director argentino Jorge Polaco poco antes de la proyección de su película "Kindergarten" en el Festival de Cine de Mar del Plata, único film prohibido por la democracia iniciada en Argentina en 1983 y que pudo verse el miércoles por primera vez en el país.

    La historia de "Kindergarten" está signada por la polémica: protagonizada por Graciela Borges, Arturo Puig y Luisa Vehil, estaba lista para estrenarse en agosto de 1989, pero dos días antes la copia fue secuestrada por la justicia debido a una denuncia por presunta "corrupción de menores, exhibiciones obscenas y ultrajes al pudor".

    El caso llegó a los fueros penal y civil y hasta se expidió la Corte Suprema, que falló en favor de la productora en 1996, aunque en ese entonces tampoco pudo ser proyectada porque volvió a radicarse una denuncia en el fuero civil. Es así como el film nunca tuvo distribución comercial en Argentina y cuando finalmente su proyección fue permitida, "desaparecieron misteriosamente todas sus copias", según Polaco, de 66 años.

    Hace poco, Polaco se enteró de que en la Cinemateca de Granada, en España, conservaban una copia del film en 35 mm. Con el apoyo del Instituto Nacional del Cine y Artes Audiovisuales (INCAA), Polaco pudo viajar y traerla.

    Finalmente, ayer por la noche, el público de la ciudad de Mar del Plata, balneario ubicado a 400 kilómetros de Buenos Aires, tuvo el privilegio de ser el primero en ver el film, incluyendo las dos escenas supuestamente más polémicas que habían corrido de boca en boca en los años de su censura: aquella en que Graciela Borges se sumergía en la bañera con un niño de unos ocho años desnudo y aquella otra en la que una pareja mantenía relaciones sexuales en un cumpleaños infantil, cerca de un grupo de niños pequeños.

    Poco antes de la fecha programada para el estreno en 1989, una bomba panfletaria estalló cerca de un café en que se encontraba Polaco. "Estamos hartos de que, con el dinero del pueblo, el Instituto Nacional de Cinematografía financie películas de degenerados como 'Kindergarten' y similares. Estamos hartos de los negociados, de la trenza de los políticos a sueldo y de artistas y productores drogadictos, lesbianas, marxistas, invertidos y prostitutas que nos imponen su 'cultura'", rezaba uno de los panfletos, firmado por una anónima "Comisión Pro-Cultura Argentina".

    "Esta producción del nuevo porno-cine argentino es una más de una serie. Ponerle fin no es censura, es higiene mental", se leía en otro panfleto.

    "Este es el tipo de cosas con las que tuve que convivir", afirmó Polaco en la noche del estreno. "El que estuvo prohibido fue Jorge Polaco. Créanme que fueron muchos años de suplicio. Ellos me persiguieron a mí".

    Según el director de películas como "Diapasón" (1986) y "La dama regresa" (1996), con Isabel Sarli, "Kindergarten" propone "un sueño, incómodo, alucinante, inesperado, romántico".

    La historia gira en torno a una pareja, Arturo (Arturo Puig) y Graciela (Graciela Borges), que viven en un castillo junto a la madre de Graciela (Luisa Vehil), su padre (embalsamado), y el hijo de Arturo, un niño de unos ocho años huérfano de madre.

    En medio de bailes de salón con pelucas tipo Luis XV, cuartos oscuros por los que se pasean flamencos rosados y donde se columpian o practican esgrima adultos desnudos, parece insinuarse una situación de abuso por parte de Graciela hacia el niño, aunque esto no queda nunca del todo claro. Sin embargo, el niño huye corriendo cada vez que ve a su madrastra y hay una escena en la que Graciela se acerca a la cama del niño dormido y le levanta la manta que lo cubre, aunque no se sabe qué sigue porque hay un corte de cámara.

    Hay, también, un plano general en el que unos 15 niños corretean desnudos por un parque, el desnudo frontal de un anciano, planos en los que se ven claramente los órganos sexuales del niño, un primerísimo primer plano de Arturo lamiéndole el seno a una mujer, otra en la que una amante de Arturo se columpia desnuda abrazada a dos niños y otra en la que ésta se ducha delante del hijo de Arturo (también desnudo) mientras su padre le arroja bananas al niño.

    "¿Cómo era mamá desnuda?", se pregunta el niño en una parte del film. "Mirá a mi perrito...¿o ya sos un hombrecito?", interroga Graciela al niño en otra. "Tengo mucha ropa interior muy linda, toda bordada que no conocés y nunca conocerás", le advierte la abuela al pequeño. Las escenas se suceden un tanto caóticamente y para la mayoría de los espectadores, que se quedaron al debate posterior a la proyección, fue difícil entender la película, aunque algunos otros le reconocieron belleza estética.

    "La película no está hecha para gustar ni para no gustar, no tiene ese tipo de parámetros. Es una película para ver dos o tres veces", afirmó Polaco tras la proyección. "No creo que haya mucho que entender. ¿Les costó mucho trabajo, no?", interrogó a los espectadores.

    Según dijo, "Kindergarten" es una película grandiosa "por su belleza y su espera", y ante la desazón de quienes no lograron entenderla, señaló: "Todo cine es un enjambre de ambigüedades. Que se estrene hoy habla de la cultura de hoy. Esperemos que sigan lloviendo propuestas como estas. ¡Hasta Kindergarten dos!".

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