Hermandad a la mexicana, los Soler

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/ 22 septiembre 2015

Cada uno, con su estilo logró acomodarse. Mercedes, la única de las hermanas Díaz Pavía que incursionó en la actuación, no tuvo tanto impacto como sí lo tuvieron sus hermanos varones. ¿Qué caracterizó a cada uno de ellos? Veamos:

México, D.F..-  Juntos dieron vida a un personaje que hoy sigue vigente: Los Soler. Al mencionar a uno es inevitable no recordar a los otros o la otra. Con distintas personalidades pusieron el ambiente familiar implícito en la mente de toda la población mexicana. Sus nombres: Fernando, Andrés, Domingo, Julián y Mercedes.

Los hermanos Soler destacaron en un contexto en el que el cine y el teatro mexicano se disputaban a guionistas, artistas y público. Si bien en las marquesinas resplandecían los nombres de Pedro Infante, María Félix, Cantinflas, Tin Tan, Jorge Negrete o Pedro Armendariz, las películas necesitaban más que un actor todopoderoso para atrapar a los espectadores.

Ahí, en ese espacio los hermanos que ya tenían, de algún modo, el destino "marcado", encontraron las luces y escenarios idóneos para desenvolverse profesionalmente. Eran hijos del gallego Domingo Díaz García y de Irene Pavía Ortiz, una valenciana. La pareja llegó a México en una compañía teatral. En los años de la Revolución mexicana el matrimonio permaneció en Estados Unidos, lugar en el que los pequeños hermanos empezaron a actuar.

Cada uno, con su estilo logró acomodarse. Mercedes, la única de las hermanas Díaz Pavía que incursionó en la actuación, no tuvo tanto impacto como sí lo tuvieron sus hermanos varones. ¿Qué caracterizó a cada uno de ellos? Veamos:

Fernando, el hermano mayor de la dinastía, nació el 24 de mayo de 1896, en Saltillo, Coahuila. Dio vida a personajes de la clase media y alta: padre de familia moralista y autoritario, estafador y el ranchero autoritario Cruz Treviño Martínez de la Garza en La Oveja Negra. En 1946 se casó con la actriz Sagrario Gómez Seco, con quien no tuvo hijos. Murió el 24 de octubre de 1979 debido a complicaciones causadas por una severa hemiplejia.

Andrés, el segundo hermano, nació el 18 de noviembre de 1898, en Saltillo, Coahuila. Participó en 192 películas, fue protagonista en cuatro.

De entre los hermanos fue el más involucrado en menesteres políticos sociales, fue socio fundador del Sindicato de Actores, fundó también la Academia de Arte Dramático de la ANDA (Academia Soler). Y, también le entró al partidismo político, fue diputado suplente del PRI en el Primer Distrito a principios de los años 60.

Su carácter crítico era parte de su personalidad. Gustaba de escribir y dirigir actores. Cuentan que fumaba mucho. Fue el soltero de la dinastía, aunque se supo de sus romances con Evangelina Elizondo y Magda Guzmán. Su vida terminó a las tres de la madrugada del 26 de julio de 1969 fallecía en la Ciudad de México, de trombosis cerebral.

Domingo nació en 1901 en Chilpancingo, Guerrero. Pasó a la historia del cine nacional luego de interpretar a Pancho Villa en el clásico dirigido por Fernando de Fuentes "¡Vámonos con Pancho Villa!". Además ganó el primer premio Ariel a Mejor Actor, esto en 1947.

Julián, nació en Ciudad Jiménez, Chihuahua, el 17 de febrero de 1907.

Fue el hermano que se inclinó por la dirección cinematográfica, le gustaba asumirse como director de comedia ligera. Dirigió 80 películas. Quiso dedicarse a la pintura. Sin embargo, la actuación parecía su destino marcado. Al igual que Andrés fue miembro activo de la ANDA, donde fue Secretario General. Se le recuerda por darle vida a Chucho el roto.

Así, Fernando, el galán duro; Andrés, el soltero de carácter fuerte y simpático; Domingo, frívolo y bonachón y Julián, el director, quienes trabajaron en El gran calavera de Luis Buñuel, encarnaron el principio de las dinastías en el cine mexicano.

Alimentaron el arquetipo de los "hermanos", uno que hasta su aparición, no figuraba en el simbolismo del mexicano. Claro, la "hermandad" implicó comparaciones y etiquetas a sus personalidades; si usted tiene hermanos o hermanas sabe de lo que le hablo.