Película "Presunto Culpable" desnuda al sistema judicial mexicano
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El documental de 90 minutos, dirigido por el abogado mexicano Roberto Hernández y el documentalista australiano Geoffrey Smith, ha recorrido desde al año pasado 20 festivales internacionales.
México, D.F..- En medio de películas de acción y dramas de Hollywood, un largometraje documental mexicano que se estrenará la próxima semana en cines pretende dar un golpe a la conciencia.
La cinta se llama "Presunto Culpable" y es la historia real de un hombre condenado a 20 años de cárcel por un asesinato que no cometió. Abogados con una cámara al hombro lograron demostrarlo. Quedó libre y la película es hoy testimonio y denuncia de las injusticias del sistema penal mexicano.
El documental de 90 minutos, dirigido por el abogado mexicano Roberto Hernández y el documentalista australiano Geoffrey Smith, ha recorrido desde al año pasado 20 festivales internacionales.
Ganó 13 galardones, entre ellos al mejor documental y el premio del público en Documenta Madrid y el premio al mejor documental de los Festivales de Morelia y Guadalajara. Pero todavía no había llegado al público en general en los cines de México.
Desde hace unos días el adelanto de la película aparece en las pantallas antes de que empiecen películas como "Black Swan", "The Tourist" o "Yogi Bear". Y lo hace con un mensaje que asusta porque no es de ficción: "En México, ser inocente no basta para ser libre".
"Esta película es la chance de que el cine tenga una injerencia en la vida real", dijo hoy el director, productor y actor Diego Luna, que acudió a la rueda de prensa de presentación para brindar su apoyo, aunque no estuvo directamente involucrado en la producción.
La cinta ha logrado aglutinar no sólo al mundo del cine, sino también a representantes de organizaciones como la fundación Renace y S.O.S. que luchan por cambiar el sistema judicial para que los culpables de delitos vayan a la cárcel, pero también los inocentes puedan salir.
No hay actores. O más bien, los personajes no estaban actuando cuando se hizo la cinta. Testigos falsos, jueces, policías y sobre todo abogados que decidieron tomar una cámara para filmar el caso y consiguieron demostrar, más de dos años después de su arresto, que José Antonio Zúñiga era inocente.
Zúñiga, que era vendedor de productos electrónicos en un mercado callejero cuando fue detenido, hoy tiene 31 años y es activo promotor de la cinta que se estrenará el 18 de febrero, para evitar que casos como el suyo se repitan.
"Un día yo vengo caminando en la calle, me toman por la espalda, me suben a un automóvil. Después supe que eran policías, pero al principio pensaba que era un secuestro o algo así", relató a dpa. Fue el 12 de diciembre de 2005.
"Llega un ministerio público. Se me incomunica dos días sin decirme de qué se me acusaba. Sólo se me decía que dónde estaba el arma, que dónde estaban los demás".
Lo mandaron a la cárcel por el homicidio de un hombre al que nunca había visto, simplemente porque una persona lo señaló como culpable. Un juez lo condenó a 20 años, cinco meses y 18 días de cárcel. La sentencia fue confirmada en la apelación.
Pero los amigos de Zúñiga empezaron a hacer fiestas para recaudar dinero para ayudarlo. Y un joven que les proporcionaba los parlantes les contó que a él le había pasado por algo similar y lo habían sacado de la cárcel Roberto Hernández y Layda Negrete, que filmaron su historia en un corto llamado "El Túnel".
El matrimonio formado por Hernández y Negrete se interesó en el caso y lograron la reposición del proceso, entre otras cosas porque el abogado defensor tenía una cédula profesional falsa. Zúñiga fue declarado inocente y excarcelado en abril de 2008.
"Fui rescatado por unos héroes que aparecen de la nada cuando parece que todo está perdido", relató.
Negrete que estuvo en la presentación junto a Hernández, el productor ejecutivo Ernesto Canales, el "presunto culpable", Diego Luna y el abogado Rafael Heredia, entre otros, dijo que la cinta es "un viaje emocional" a través de la historia de Zúñiga.
Para Luna, llevarla al mayor número de personas posible puede servir de "detonador" de un cambio, en un país donde la gente ha aprendido "ha convivir con tantas injusticias" y a seguir "cómo si no pasara nada".