Entregan a INAH vasija prehispánica de estilo códice

Artes
/ 13 mayo 2013

La pieza estaba en manos de un particular desde hace 20 años, tiene una antigüedad de más de 900 años y está decorada con escenas alusivas al sacrificio ritual



MÉXICO.- El Centro INAH-Nayarit recibió una vasija policroma de más de 900 años de antigüedad, decorada con escenas alusivas al sacrificio ritual de un personaje y un rito de cremación, vinculadas con la cultura Aztatlán, de manos de un particular, por lo que en breve será registrada, para su restauración y estudio.

Así lo informó el arqueólogo Mauricio Garduño Ambriz, investigador del Centro INAH-Nayarit, quien añadió que esta importante pieza estilo códice fue entregada por el profesor Luciano Sandoval, quien la tuvo en su domicilio por más de 20 años.

Garduño Ambriz agregó que esa pieza por su manufactura e iconografía pertenece al complejo cultural Aztatlán, complejo que tuvo su núcleo en el norte de Nayarit y sur de Sinaloa, que se desarrolló entre los años 850/900 y 1350 de nuestra era, en las fértiles tierras bajas aluviales del septentrión costero centroamericano.

Explicó que se trata, de una olla policroma de cuerpo globular y cuello recto, trípode, con soportes de sonaja; mide 18 centímetros de altura 13 de ancho máximo, y está profusamente decorada dentro de la tradición pictórica conocida como estilo-códice. En términos generales, la vasija presenta un buen estado de conservación.

Indicó que agrupados en dos escenas principales en las que destacan la representación del sacrificio ritual de un individuo por extracción de corazón y un rito funerario de cremación, ambas vinculadas con miembros pertenecientes a segmentos de alto rango dentro de la sociedad Aztatlán, se observan un total de 24 personajes que abarcan prácticamente toda la superficie externa de la vasija, incluyendo su base.

La escena de cremación es presidida por Mictlantecuhtli, deidad regente del inframundo, acompañado de dos personajes probablemente sacerdotes que portan máscaras bucales en forma de mandíbulas descarnadas, que están a punto de encender la pira funeraria.

El especialista señaló que a partir del testimonio del profesor que sustrajo la pieza se pudo conocer que al momento en que realizó su limpieza encontró en su interior cenizas, huesos triturados y dientes, lo que sugiere que la vasija podría haber cumplido una función análoga a la de los relicarios, conteniendo los restos de algún ancestro deificado o probablemente vinculado con algún linaje importante.

Apuntó que los datos para la arqueología regional sugieren que durante los periodos Posclásico Temprano (900-1100 d.C.) y Posclásico Medio (1100-1350 d.C.) esta costumbre funeraria estaba reservada para la élite, y su práctica formaba parte de un discurso ideológico de legitimación que emparentaba a los gobernantes con la deidad solar, la cual regía las festividades vinculadas con el ciclo agrícola.

Precisó que esta cerámica local que ciertamente compartió con otras regiones culturales patrones iconográficos en el Posclásico se desarrolló directamente a partir de la producción policroma de uso ritual denominada Iguanas Policromo, cuyo periodo de elaboración inició a finales del Epiclásico, alrededor del 850/900 d.C.

La pieza se encuentra en proceso de inscripción oficial en la base de datos de la Dirección de Registro Público de Monumentos y Zonas Arqueológicas del INAH y próximamente será sometida a tratamientos especializados de restauración, para garantizar su estabilidad estructural y evitar la degradación de sus pigmentos. El estudio iconográfico y simbólico será efectuado en los meses venideros por parte del arqueólogo Garduño.

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