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“Dalí-Freud: una obsesión”, la transformación de las pasiones humanas en arte

Artes
/ 27 enero 2022

El desasosiego que proyecta la obra de Salvador Dalí encontró refugio y explicación en las teorías del padre del psicoanálisis, Sigmund Freud, como analiza una exposición en Viena.

Dalí-Freud: una obsesión”, mostrá a partirde mañana en la Galería Belvedere de Viena un centenar de objetos, entre cuadros, fotografías, escritos, esculturas y películas, que examinan la influencia de Freud en la creación de Dalí.

Hemos planteado la exposición como un viaje desde la infancia de Dalí, cuando surgen sus problemas y frustraciones, hasta su encuentro con Freud en 1938”, explica a Efe Jaime Brihuega, comisario de la exposición y profesor emérito de Historia del Arte en la Universidad Complutense de Madrid.

En total la exposición cuenta con 36 piezas originales de Dalí, películas de Luis Buñuel, 15 obras de Federico García Lorca, dibujos histológicos de Santiago Ramón y Cajal y esbozos del propio Sigmund Freud que acercan a los visitantes a la vida del artista español.

La exposición hace un recorrido por la infancia de Dalí y su paso por la Residencia de Estudiantes de Madrid, donde surgió su “adulación obsesiva” hacia Freud tras conocer el psicoanálisis. “Dalí lo lee y cree encontrar en él un justificante teórico de todo lo que siente. Freud legitima su personalidad y le abre la puerta a nuevas producciones”, señala Brihuega.

El genio catalán no pintaba aquello que el analista relacionaba con los sueños sino que, según Brihuega, “Freud le legitimó para transformar sus propias obsesiones en imágenes”.

$!Diploma honorífico de la Sociedad de Psicólogos de Viena a Santiago Ramón y Cajal y su microscopio en la exposición. EFE/Marina Sera

“La interpretación de los sueños” (1899) de Freud, junto al movimiento surrealista, ofrecieron a Dalí un espacio donde trasladar la psique humana al arte. Así lo exhibe “El juego lúgubre” (1929), que se muestra al público por primera vez en 20 años. “Es la obra maestra de cómo Dalí cree que Freud le permite contar sus obsesiones: la masturbación, el no tener clara su orientación sexual, el dolor unido al amor, el furor sexual, la coprofilia o el miedo a la flacidez del pene”, afirma Brihuega.

Según el comisario de la muestra, Freud abrió la puerta que permitió a Dalí ver que sus tormentos eran obsesiones comunes.

Dalí redactó “El método paranoico-crítico”, en el que defiende la transformación y subversión de la realidad.

Por su parte Freud concebía el surrealismo como “una cosa de locos”. “Me tienen de musa, pero yo veo más cosas en el arte clásico que en ellos”, llegó a decir Freud, explica Brihuega.

Dalí y Freud hablaban un idioma diferente y tenían dos posturas artísticas opuestas, pero nada de ello impidió que el pintor se obsesionara con Freud. Aunque esta fascinación no era mutua, Dalí estaba decidido a conocer a su referente, y lo intentó en un viaje a Viena en 1937. Sin embargo, no tuvo suerte en poder verlo.

Fue a través de la mediación del novelista austríaco Stefan Zweig y al poeta británico Edward James, que el padre del psicoanálisis y el genio del surrealismo pudieron reunirse finalmente en Londres en 1938. Dalí llegó a la casa de Freud con la esperanza de que leyera sus textos. Sin embargo, Freud prestó más atención al “temperamento fanático” del pintor y por “La metamorfosis de Narciso” (1937), que el pintor llevó a la reunión.

Con información de la Agencia EFE.

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