“Catholic-core”, cuando la estética de Semana Santa domina a la generación Z

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Vida
/ 1 abril 2026

Actualmente miles de jóvenes están mezclando inciensos, rosarios y marchas de procesión con moda urbana; ¿es una nueva ola de devoción, pura tendencia o crítica social enmascarada?

Llega la Semana Santa, pero, esta vez, las fronteras entre lo estrictamente sagrado y lo puramente estético se entremezclan en las pantallas de millones de dispositivos. Porque el fervor ya no solo se reza: también se viste y se habita.

Y es que mientras cada vez más jóvenes lucen mantillas, rosarios o medallas religiosas como parte de su indumentaria, o decoran sus casas con vírgenes e incensarios, una estrella de la música internacional ha llevado la iconografía cristiana a los escenarios y listas de reproducción del mundo entero.

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Así es como se entremezclan dos tendencias basadas en fusionar tradición y viralidad: el “cofrade-core”, que incluye elementos propios de la Semana Santa en vestimenta o decoración, y el “catholic-core”, que se extiende a los detalles visuales asociados al imaginario cristiano en general.

CUANDO LAS COFRADÍAS SON VIRALES

Este movimiento es, en esencia, un rescate de la solemnidad litúrgica, que ha saltado desde la penumbra de los templos hasta el escaparate global. De pronto, la nostalgia retro del estilo “Y2K” (que evoca los años 2000) parece haber quedado en un segundo plano, sustituido por una tradición centenaria.

En los muros de Pinterest, las figuras de vírgenes y santos se convierten en ideas de decoración. Y en Tiktok e Instagram, los vídeos cortos con “outfits” de mantillas o paseos por iglesias sirven de inspiración en las próximas celebraciones.

Pero ¿nos encontramos ante una auténtica primavera espiritual entre los más jóvenes o estas tendencias son solo estética y una nueva ola de postureo dictada por el algoritmo? La respuesta no es tan simple.

Porque, en un mundo asolado por la complejidad y la sensación de crisis permanente, lo sagrado no emerge necesariamente como un acto de fe, sino como un refugio estético y solemne frente al caos de la modernidad. Pero a veces, lo visual es también una manera de atraer las miradas hacia lo religioso.

Por ejemplo, para ir más allá de la apariencia, hay nombres propios como el de Carlos González, conocido en el universo de TikTok, donde tiene casi 200 mil seguidores, bajo el alias de “Arco del Postigo”. Él es quien firma el vídeo cofrade más visto de la historia, que ya atesora alrededor de 9 millones de visualizaciones.

$!El rosario se ha convertido en una joya o complemento más.

En las imágenes de sus contenidos, que acumulan más de 13 millones de “likes”, el protagonismo lo tiene el palio de la Concepción, uno de los pasos más pesados de la Semana Santa sevillana, cuyo avance logró romper moldes y cruzar océanos, llamando la atención también en países de Latinoamérica.

ROSALÍA Y LA REINVIENCIÓN DE LO MONACAL

Y, si el “cofrade-core” preparó el terreno en las fronteras españolas, la expansión definitiva de esta estética sacra a escala internacional tiene también nombre propio: Rosalía. La estrella catalana ha sido la encargada de elevar el “catholic-core” al altar del pop mundial con el lanzamiento de su cuarto trabajo de estudio, ‘LUX’.

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Publicado el 7 de noviembre de 2025, el álbum ha supuesto un punto de inflexión en su carrera: la artista se ha alejado de las fusiones marcadamente urbanas para sumergirse en las texturas de la música clásica y la ópera.

Sin embargo, es en el plano visual donde esta tendencia alcanza su máxima transgresión: en la iconografía de ‘LUX’, Rosalía decora la piel con cuentas de rosario que recorren sus muñecas como si de una modificación corporal se tratase. En sus apariciones en público, ha mostrado un nuevo estilo con una decoloración capilar en forma de aureola.

Además, los etéreos vestidos y el color blanco hacen una alegoría de la purificación, y el velo que cubre su cabello evoca las tocas de las monjas. Este último hace las veces de capucha en la sudadera que, quizá aprovechando las fechas próximas a Semana Santa, la artista ha lanzado en forma de “merchandising”.

$!Las figuras y estampas católicas sirven de inspiración en los muros de Pinterest, Tiktok e Instagram. Foto: Helin Gezer (Pexels)

Así es como el “catholic-core” ha pasado de ser una estética de nicho a formar parte del pop y de la moda “mainstream”. Hace apenas un par de años, el Daily Mail informaba de que etiquetas como “darkcatholicismaesthetic”, que fusiona el estilo gótico con la iconografía cristiana, tenían casi 1 mil millones de visualizaciones en Tiktok.

Hoy, las revistas de moda hablan incluso del “nuncore”, en el que la estética de las monjas se fusiona con la industria textil más allá de los estilos alternativos: los vestidos de corte monacal y las toquillas desfilan por las pasarelas y ocupan los escaparates físicos y digitales.

NUEVA FORMA DE ENTENDER LA FE

Más allá de la viral, está lo académico: investigadores de la Universitat Pompeu Fabra (UPF) ya sitúan esta tendencia, en la que la Semana Santa regional cobra peso, dentro de las coordenadas del “Nuevo Andalucismo”.

Un ejercicio de creatividad en el que la tradición no se hereda de forma pasiva, sino que se reinventa: las nuevas generaciones deconstruyen su legado para dar vida a lo que los expertos ya denominan como “neofolclore”.

Esta reinvención está impactando también en la forma que tienen las procesiones de adaptarse a los nuevos tiempos: las marchas y los pasos con los que las imágenes circulan por las calles en estas fechas han cambiado los pausados ritmos marciales por melodías más directas y vertiginosas, adaptadas a la era de la inmediatez.

Es posible que, para los ojos de la ortodoxia, este fenómeno se perciba como una profanación desprovista de peso teológico. Sin embargo, para una generación que intenta mantener el equilibrio en un mundo marcado por la precariedad, la hiperconectividad y la sobreproducción, este regreso a lo sagrado puede ser mucho más que un capricho visual.

Así, salir a la calle con una mantilla sobre el cabello, lucir un rosario como una pieza de joyería más, decorar la habitación con figuras de la Semana Santa o dejarse envolver por la música litúrgica se convierten, en última instancia, en ejercicios de identidad.

Porque, al fundir el misticismo con el “streetwear” y la alta costura, estos jóvenes no están demoliendo el folclore ni la fe: están haciendo suyos ambos conceptos, bajo un molde inevitablemente ligado a los algoritmos. Y es que en pleno 2026, lo divino y lo viral han dejado de ser polos opuestos para fundirse en las dos caras de un renovado altar digital.

DESTACADOS:

- Etiquetas como “darkcatholicismaesthetic” tienen cerca de mil millones de visualizaciones en Tiktok.

- Los muros de Pinterest y los microcontenidos de Tiktok e Instagram se llenan de ideas de moda y decoración basadas en la Semana Santa.

- Rosalía ha impactado en la moda del 2026 volviendo tendencia los elementos monacales.

Por Nora Cifuentes EFE-Reportajes.

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