El ADN de Echeverría en la 4T
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El presidente montó en cólera cuando vio aquel cartón de Abel Quezada, publicado en el “Excélsior” de Julio Scherer. La imagen del genial caricaturista mostraba al presidente de los Estados Unidos, el hombre más poderoso del mundo, jugando golf, implicando que el mandatario mexicano también podía disfrutar de un pasatiempo. Sin embargo, don Luis nunca pausó su frenética actividad. En 1976 Echeverría orquestó el golpe contra el periódico de la “Vida Nacional”. Siempre he sido escéptico de los líderes que trabajan sin descanso, pues suelen cometer errores graves al tomar decisiones apresuradas.
Se sabe que López Obrador se forjó en la política bajo el modelo populista de Echeverría; su ADN de ahí proviene, lo que explica sus constantes ataques a los periodistas durante su sexenio. Hace días la señora Sheinbaum declaró que ella era igual al inquilino de Palenque, y poco después vino su exhortación para que la gente se abstuviera de ver TV Azteca. El silogismo viene así: López Obrador tiene el ADN de Echeverría, Claudia es igual a AMLO, por lo tanto, Claudia y LEA son iguales. Después de su desliz, la presidenta intentó minimizar lo dicho, pero el karma ya había surtido efecto y la audiencia de la televisora aludida registró un repunte.
Eso de andar de giras los fines de semana, pretendiendo que se está cerca del pueblo y que se trabaja los siete días de la semana, es otra forma de populismo que apantalla a algunos, pero no es nada saludable, pues un jefe de Estado debe tener un equilibrio físico y mental para poder estar a la altura de sus altas responsabilidades. Esos desplantes frenéticos no dejan nada bueno, y siendo los líderes de carne y hueso, deben tener tiempo de descanso para liberar el estrés y así gobernar en mejores condiciones.
Renato Leduc nos dejó un gran relato de la relación de la prensa con el poder; lo narro a continuación. En la cúspide de su influencia, el coronel José García Valseca, dueño de la cadena de los “soles”, tuvo la idea de instituir el banquete de la libertad de prensa, que se celebraba a principios de junio de cada año, y debido a ello, siempre era sentado a la derecha del presidente de la República en turno, pero como veremos, aquella ubicación no fue para siempre.
Sucedió que un día ya tarde, llegó al periódico una plana de publicidad de una bebida en la que aparecía la imagen del presidente Díaz Ordaz con un vaso en la mano con la leyenda: “El Presidente brinda con Presidensoda”. Hubo una discusión en la redacción: unos se pronunciaron por rechazar la inserción y otros estaban a favor, ganando éstos últimos, en función del ingreso que representaría para el diario aquella plana. Por la madrugada, le llevaron la edición al coronel a su residencia, la cual era custodiada por el ejército. El rostro del magnate, que salió en bata de dormir, palideció al ver la imagen presidencial, pero ya no había nada que hacer, puesto que el periódico estaba en circulación. No hubo llamada de atención desde Los Pinos o de Gobernación.
A los pocos días se celebró una comida más de la libertad de prensa y el coronel al dirigirse a su lugar de costumbre, fue informado por el estado mayor que su sitio estaba bastante alejado del presidente. García Valseca entendió el mensaje y poco después se fue de viaje a Europa “por motivos de salud”. Ese fue el principio del colapso de su imperio periodístico.
Redondeo: Profunda indignación ha causado la muerte del niño Ian Gael, fallecido, todo indica, por el mal estado de la infraestructura escolar. La SEDU debe hacer una revisión a fondo de las condiciones de los planteles en Coahuila. En octubre del año pasado murió otro niño en La Laguna al desplomarse un techo. No se puede andar a paso de gigante si nuestra niñez no está segura en sus centros escolares.