¿Cómo construir el perfil profesional desde la universidad?
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El camino profesional no se crea solo en el aula; las actividades extracurriculares, los proyectos y las experiencias fortalecen la marca personal y brindan mayores oportunidades
El perfil profesional no se construye al iniciar las prácticas o al ingresar al mundo laboral; sino durante la etapa de formación del alumno, desde las actividades extracurriculares que elige, los proyectos en los que se involucra, las habilidades que desarrolla y las experiencias que vive. Cyntia Lizette Trejo Sánchez, Lic. en Recursos Humanos y mentora estudiantil del Tec de Monterrey Campus Saltillo, explica que la marca personal se trabaja todos los días, a través de las actitudes, acciones, presencia y relaciones del estudiante.
“Deben, y les sirve, ir descubriendo qué es lo que les apasiona, en qué son buenos, dónde ellos estarían aportando mayor valor, y yo creo que eso les va a ayudar a ir construyendo ese perfil profesional”, apunta.
EXPERIENCIAS DIFERENCIADORAS
Cuanto antes empiecen esta etapa de exploración y aprendizaje, mejor preparados llegarán al mundo laboral y tendrán mayores oportunidades. Actualmente, los reclutadores buscan un perfil integral: que incluya las habilidades académicas y los conocimientos teóricos de la carrera, pero también las habilidades y competencias que ellos desarrollan fuera del salón de clases. Trejo menciona que, entre las habilidades blandas más valoradas en perfiles junior, se encuentran el trabajo en equipo, la inteligencia emocional, la comunicación efectiva, la resolución de problemas, la adaptación y la disposición para aprender y colaborar.
Añade que, desde su experiencia, quienes más oportunidades generan son los alumnos que se atreven a participar, a construir relaciones y a salir de su zona de confort. Pues el conocimiento es importante, es la base, pero las experiencias son las que ayudan a diferenciar y a construir la trayectoria profesional.
“Cuando ellos se gradúan, muchísimos jóvenes más se van a graduar al mismo tiempo, con conocimientos a lo mejor muy similares”, explica. La diferencia serán las experiencias que tuvieron fuera del salón de clases: los proyectos donde demostraron liderazgo, los grupos estudiantiles, las estancias internacionales y las actividades extracurriculares, que les permitieron desarrollar otras habilidades.
“Siempre les decimos: tú documenta todo, cualquier evidencia de tu liderazgo que hayas hecho, de alguna iniciativa que hayas tenido en la institución”.
Otro aspecto importante es construir una red de contactos profesionales desde que se está en la universidad. Trejo recomienda aprovechar cada oportunidad que se presente para conectar con diferentes personas, tanto dentro como fuera de su escuela, ya sean mentores, profesores o egresados, o incluso de relacionarse con empresas.
LAS REDES SOCIALES CON CONCIENCIA
Sin embargo, su perfil va más allá de las evidencias, los títulos o las cuentas en plataformas como LinkedIn. La imagen profesional se construye día a día: con lo que hacen, comparten y comunican. Trejo apunta que, a veces, los jóvenes subestiman ciertos puntos clave, como cumplir con los compromisos, mantener una buena comunicación, ser puntuales y mostrar actitud de servicio.
Y si bien las redes sociales son una buena herramienta para compartir y dar a conocer sus proyectos, logros y aprendizajes, tanto personales como profesionales, estas se deben manejar de manera consciente. “Siempre cuestionarse: ¿esto da una buena imagen para mí?, o sea, ¿representa a esa marca?, ¿suma o resta a lo que quiero que la gente de afuera vea?”, señala.