Javier Villarreal Lozano. La querencia de su inteligencia

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Vida
/ 29 enero 2018


    "Gracias a la pereza mental imperante, el “meme” acabó convertido en el sustituto de la reflexión. Es más cómodo sentirse satisfechos con una ocurrencia, que darnos a la fatigosa tarea de pensar y, en casos extremos, investigar. Y así, de ocurrencia en ocurrencia, de “meme” en “meme”, se construye una idea de la realidad cuyas características son la superficialidad y la frivolidad".

    Javier Villarreal Lozano

    Envuelto en su abrigo negro que debajo incluía su habitual traje sastre, el maestro Javier Villarreal llegó una mañana al salón de clases en la Escuela de Ciencias de la Comunicación y lanzó una pregunta con esa entonación pausada y elegante: - ¿Qué es la belleza? Levantó las cejas mientras mordía una pata de sus lentes de aumento y su mirada aguzada buscaba entre las butacas, con cejas levantadas, esperando a ver quién era el primero en responder. Allí estaba yo, emocionada formando parte de ese momento. Y como podíamos, los estudiantes respondimos con fórmulas comunes y europeizantes, modelos televisivos que terminaron dando descripciones del cuerpo masculino y femenino. El volvió por más; siempre fue evidente su interés no en dar respuestas únicas y aplastantes, sino provocar reflexiones. Así que dijo: - Y ¿qué tal si por ejemplo, para mí una mujer bella, es aquella que tiene los codos suavecitos?

    Uno de los premios que me gané en la vida sin pedirlo, fue ser alumna de Javier Villarreal.

    Para mí fue el mejor maestro de mi vida estudiantil. Nadie se le compara. Lo considero un alma que ha mediado mi interés por conocer el mundo. A sus disertaciones en la clase seminario de cultura general, debo mi vocación por los viajes. Si bien, las imágenes en la contracara de las cajetillas de fósforos Clásicos, que mi abuelo materno, Juan Antonio Fuentes de la Fuente, consumía, iniciaron mis preguntas sobre el mundo lejano, al contemplar las pirámides de Egipto o la Gioconda de Leonardo Da Vinci mientras él tallaba la cabeza de los fósforos contra esas cajas, aquellos ensueños tomaron forma de proyecto, luego de conocer a Javier Villarreal Lozano y sus proyecciones y sus disertaciones.

    Como un personaje emblemático de esta ciudad, me gusta su falta de afecto por los reflectores. No lo encontraremos buscando premios ni menciones con el gobernante en turno. Y creo que a estas alturas de su vida -y en su caso sí que son alturas-, Javier Villarreal seguro sabrá que no tiene enemigos, sino personas que le envidian. A él, le es suficiente el placer del conocimiento, la vida, el amor y los amigos.

    No olvidaré que elegí mi primer trabajo en un periódico (esta casa editorial, por cierto) porque deseaba demostrarle que podía escribir mejor de lo que él consideraba deficiente. Y es que fue en su clase de Periodismo, en la que recibí una C por una crónica entregada (calificación, que avergonzada y al mismo tiempo temerosa de perder sus consideraciones, le pedí cambiara por una B, porque -aduje tramposamente-, la C es para quienes no hacen nada). No olvidaré tampoco, que él fue el primero en enviarme en un sobre que viajó de Saltillo a Monclova, una carta firmada a la redacción de Vanguardia, para hacerme saber que había leído mi primer poemario.

    Siempre va en busca de conversación más que de monólogos y es un atento escucha de la producción de su tiempo. Lo mismo lee a escritores jóvenes, que acude a sus referencias del saber universal ataviadas con tumbas. Periodista, catedrático, escritor e historiador, amante de las reflexiones filosóficas y estéticas que siempre ha tenido a bien colocar frente a sus estudiantes, ese es Javier Villarreal Lozano.

    (No podía dejar de hacer evidente esta pequeña exaltación a través de la palabra, la única que tal vez usted, Javier Villarreal, no considerará tan llamativa ni multitudinaria; así que me disculpo anticipadamente por el tributo, pero no quiero ser ingrata con uno de mis amados maestros, que lo mismo se ocupa de los memes, el arte o de las correrías políticas desafortunadas de nuestro tiempo. Hay querencias que se llevan como un perfume.) 

    claudiadesierto@gmail.com

    Claudia Luna Fuentes. (Monclova, Coahuila, 1969). Miembro del Sistema Nacional de Creadores de Arte (2024-2027). Es licenciada en ciencias de la Comunicación por la Universidad Autónoma de Coahuila, Maestra en Historia Contemporánea por la IBERO Saltillo y doctora en Ciencias y Humanidades para el Desarrollo Interdisciplinario por la Universidad Autónoma de Coahuila.

    Entre sus libros de poemas figuran Amenazado y brillante (Mantis Editores, México 2025), Donde la piel (Mantis Editores y CONARTE, México 2019), Carne para las flores, antología personal (Aullido libros, España 2011), Ruido de hormigas (Gatsby Ediciones, México 2005) y Casa de sol (FECA-CONACULTA, 1995). Entre otras antologías, aparece en el Anuario de poesía mexicana (Fondo de Cultura Económica, 2006), en Hacia un azul imposible (CEPE-UNAM/El tapiz del unicornio, 2023) y en Semillas de Nuestra Tierra. Muestra Ecopoética Mexicana (Grupo de Investigaciones Poéticas de la Madre Tierra y Cactus del viento, 2023).

    Entre las revistas en las que ha publicado, destacan Southwest review, Dallas TX volumen 109, número 2; la revista de poesía contemporánea de Valencia 21veintiúnversos y Lichtungen, en el apartado Literatura del norte de México. Sus poemas traducidos, se imprimieron en muro en el Instituto Cultural de México en París, acompañando esculturas de Avelina y Alejandro Fuentes Quezada en la exposición Extinción Continua (2021). Fotografías medioambientales y video poemas fueron exhibidos en la Galería Mohammed Drissi, en Tánger (2021). Participó en una mesa literaria y en la muestra de arte visual coahuilense titulada Segar el mar con un poema visual, dentro del 49 Festival Cervantino (2022). Una selección de poemas sonoros trabajados alrededor del poema Piedra de Sol, de Octavio Paz, se dejaron escuchar en el Memorial Marie-José Tramini y Octavio Paz, en el Colegio de San Ildefonso, dentro del Festival Naturaleza y Poesía 2023 organizado por la Cátedra Extraordinaria Octavio Paz.

    En junio de 2024 fue invitada por la Universidad de Varsovia a compartir sus procesos creativos. Fue becaria del FONCA, FORCA y PECDA. Parte de su poesía ha sido traducida al árabe, francés, alemán, inglés y polaco. Hasta el día de hoy se desempeña como directora de divulgación científica y proyectos en el Museo del Desierto, de Saltillo, Coahuila, México, donde es integrante fundadora. Parte de su trabajo se encuentra en el portal virtual www.thenatureofcities.com, al lado de artistas medioambientales del mundo y en sus sitios https://claudialunafuentes.com

    IG: @clunafuentes

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