¿Por qué con la llegada de Halloween las personas sienten una atracción por los crímenes nórdicos que estremecen, y no de frío?
Esta fecha despierta en muchas personas una atracción especial por lo enigmático y lo macabro, que las lleva a leer y compartir historias de mundos oscuros, seres malvados y crímenes escalofriantes, según revela una especialista en ‘true crime’
Estamos en 1960. Es un verano muy caluroso en Finlandia. Dos motos con dos parejas de jóvenes avanzan por una carretera sinuosa atravesando un bosque, rumbo al lago Bodom, un sitio tan hermoso que parece sacado de un cuento.
Los cuatro jóvenes, dos chicos de 18 años y dos chicas de 15, están emocionados porque planean acampar allí, pero no lo estarían tanto si supieran que esa idílica aventura se convertirá en una verdadera pesadilla.
Plantan su tienda en uno de los extremos del lago, sin saber que en esas tierras que pertenecen a una finca privada, está prohibido acampar. También desconocen que en los alrededores vive un hombre rubio y delgado, conocido por su carácter hostil y aversión a las personas.
A la mañana siguiente un leñador ve la tienda, presiente que algo va mal y llama a la policía.
Los primeros en llegar, los paramédicos, encuentran a uno de los jóvenes inconsciente y gravemente herido con numerosas cuchilladas, tendido sobre la tienda. Una de las chicas y el otro chico, hallados dentro, y la otra chica, parcialmente dentro, también han sido salvajemente acuchillados, y están muertos.
Según los habitantes de esa región, un silencio inquietante envuelve hoy en día el lugar donde se produjo aquel triple homicidio que décadas después sigue aún sin resolver.
MUERTE EN UNA TIENDA DE CAMPAÑA
Los asesinatos del Lago Bodom, que conmocionaron a Finlandia, aún se recuerdan con pavor en ese país y han inspirado libros y películas de terror, son un ejemplo de lo que la especialista en ‘true crime’ (crímenes reales) Linda Flores Ohlson denomina ‘tinieblas nórdicas’: sucesos terribles que rompen la felicidad y calma de las sociedades más tranquilas.
Flores Ohlson, que nació en Suecia y vive en ese país, es profesora titular de español en la Universidad de Gotemburgo, doctora en Sociolingüística, y creadora del pódcast ‘Entre tinieblas nórdicas’, donde relata y analiza crímenes cometidos en Suecia, Noruega, Finlandia, Dinamarca e Islandia. Su apellido de nacimiento es Ohlson; Flores lo adquirió al casarse.
Los asesinatos del lago Bodom son una de las doce historias que Ohlson narra en su libro ‘Un año entre tinieblas nórdicas’, donde describe algunos de casos criminales más inquietantes ocurridos en los países del norte de Europa, que “esconden historias escalofriantes, a pesar de que suelen aparecer en las listas de los lugares más felices y seguros del mundo”, según explica a EFE.
Además de ser sueca, Ohlson ha viajado mucho por la región, por lo que conoce de primera mano la cultura, idiosincrasia y particularidades de ese “territorio tan fascinante como desconocido, que el imaginario colectivo asocia al crimen y el misterio debido a grandes autores de ficción como Camilla Läckberg, Arnaldur Indridason, Jo Nesbo o Stieg Larsson”.
Así, Ohlson explora el contexto que rodea cada uno de los casos que relata, abordando aspectos sociales, históricos, culturales y lingüísticos que ayudan a comprender mejor cómo y por qué estas historias marcaron a sus comunidades, según apunta.
EN LAS TINIEBLAS DEL NORTE DE EUROPA
Aunque esta especialista analiza sus casos bajo el común denominador de las ‘tinieblas nórdicas’, en esos países ocurren crímenes escalofriantes, no solo con el frío y la oscuridad del invierno o las largas sombras del otoño, estampas emblemáticas de esa región, sino que también suceden con el despertar de la primavera y la naturaleza verde y viva del verano, añade.
Ohlson señala que las historias de crímenes y violencia, reales o ficticias, “nos atraen con una fuerza difícil de explicar”.
Las historias que ella relata revelan como de modo inesperado y a menudo azaroso, el horror y el mal irrumpen encarnados en un asesino, en lugares, momentos y situaciones cotidianas, rutinarias e incluso festivas, en las que todo parece estar en el lado luminoso de la existencia, acabando con la vida de algunas personas y traumatizando a muchas otras, y desvelando la oscuridad que acecha en sociedades seguras y tranquilas.
Ohlson no cree que las cosas que ocurren en los países nórdicos sean más terribles o crueles que en cualquier otro país del mundo y sostiene que las “personas monstruosas sin piedad, lamentablemente existen en todos lados”, según explica en una entrevista con EFE.
“Lo que pasa es que es justamente el contraste entre lo pintoresco, hermoso y tranquilo de esos países, por un lado, y los terribles crímenes por el otro, lo que llama tanto la atención”, asevera.
LA INFLUENCIA DEL CLIMA, NATURALEZA Y OSCURIDAD
Añade que “en la ficción, los países nórdicos se han convertido en sinónimo de crimen y misterio, pero en la vida real la relación es distinta”.
“No somos países especialmente violentos, pero el clima, la oscuridad, la naturaleza inmensa y la estructura social generan circunstancias muy particulares que influyen en cómo se cometen, investigan y perciben los crímenes”, puntualiza.
“Esa mezcla entre seguridad, aislamiento y naturaleza extrema crea un contraste que resulta muy atractivo tanto para la ficción como para los casos reales”, según enfatiza.
“Para empezar, el clima, y sobre todo la gran diferencia entre las estaciones del año, puede influir mucho en los acontecimientos”, asegura esta experta en ‘true crime’.
En ese sentido, explica que “no es lo mismo cometer un crimen al aire libre a las cinco de la tarde en invierno, cuando ya está completamente oscuro (según lo iluminado que esté el lugar, puede que no haya testigos), que en primavera o verano, cuando todavía es de día a esa hora. Lo mismo ocurre si el crimen se comete a las cinco de la mañana”.
“Las diferencias de temperatura según la estación también influyen en los crímenes cometidos fuera de casa”, añade Ohlson.
Esta experta recuerda el caso de “dos chicas jóvenes que fueron asaltadas y maltratadas y luego abandonadas. No murieron a causa del maltrato, sino del frío. Si hubieran sido atacadas en verano, tal vez habrían seguido con vida cuando las encontraron”.
EL CRIMEN A LO LARGO DE LAS CUATRO ESTACIONES
“La estación del año también puede afectar a los crímenes cometidos dentro de las viviendas”, destaca.
Por ejemplo, “el culpable puede dejar huellas en la nieve al huir, o los vecinos de una mujer que ha descuartizado a su marido y ha dejado las ventanas abiertas para ventilar el olor a sangre e intestinos pueden reaccionar si las ventanas permanecen abiertas en pleno invierno, mientras que en verano no llamaría tanto la atención”, puntualiza.
Ohlson considera que “el hecho de que los países nórdicos sigan siendo relativamente seguros también influye de distintas maneras. Por un lado, la policía no tiene tanta experiencia en ciertos tipos de delitos”.
Un ejemplo de esto, según explica, “es el caso de la esposa de un multimillonario noruego que fue secuestrada. La policía no supo cómo actuar porque los secuestros de ricos y famosos son casi inexistentes en los países nórdicos, y entonces cometieron varios errores graves”.
Respecto de ese caso, señala que “todavía no se sabe si la esposa realmente fue secuestrada o si el marido ordenó matarla. No se ha encontrado el cuerpo y nadie ha sido condenado”.
Esta especialista recuerda también “el caso de una mujer noruega que pasó treinta años viajando por Escandinavia estafando a la gente. Nunca tuvo un trabajo normal: su vida consistía en la estafa. Tal vez le resultara más fácil engañar a los escandinavos porque somos más ingenuos e inocentes debido a las bajas tasas de criminalidad”.
DETALLES CURIOSOS, BOSQUES EXTENSOS Y UN ALCE ASESINO
“Luego están los detalles curiosos que, aunque menos determinantes, dan un toque particular a los crímenes nórdicos”, sostiene Ohlson.
“Por ejemplo, el caso de unos jóvenes que, durante una cena en casa de su víctima, lo drogan y lo secuestran sacándolo en una silla de ruedas para llevarlo a una cabaña en el norte de Suecia”, relata.
“Al llegar, se encuentran con el problema de que el secuestrado no lleva zapatos y el suelo está cubierto de nieve. ¿Por qué no lleva zapatos? Porque en los países nórdicos siempre nos los quitamos al entrar en una casa”, apunta.
“En algunos casos, la naturaleza también desempeña un papel importante. Un 70% del territorio sueco está cubierto de bosques, y es frecuente que los cuerpos se escondan entre pinos y abetos”, de acuerdo con Ohlson.
“Y luego está el increíble caso de una mujer que murió tras ser aplastada por un alce durante un paseo con su perro cerca de su casa, algo tan inverosímil que la policía estuvo convencida durante mucho tiempo de que el responsable era su esposo, y no el ‘Rey del Bosque’, como lo llamamos en sueco”, recuerda.
PARTICULARIDADES DE UNA REGIÓN FASCINANTE
“Además, hay elementos muy propios de la región que la diferencian de otros lugares del mundo. Por ejemplo, Suecia fue el primer país europeo en resolver un crimen utilizando investigación genealógica, una técnica que hasta entonces se asociaba casi exclusivamente a Estados Unidos”, enfatiza.
“Ese caso abrió un debate enorme sobre privacidad, métodos policiales y límites éticos, y demuestra cómo los países nórdicos, pese a su baja criminalidad, pueden convertirse en escenarios pioneros en nuevas formas de investigación”, reflexiona.
En los crímenes nórdicos “también influye la forma de ser de la gente. En esos países solemos ser más introvertidos y reservados, y no hablamos tanto con los vecinos al encontrarnos en el ascensor o en la entrada del edificio”, según esta experta.
“Esa distancia social, que para nosotros es normal, puede facilitar que alguien pase desapercibido durante más tiempo, tanto si está planeando un delito como si intenta ocultarlo después”, argumenta.
Considera que “en otros países, donde la vida cotidiana es más social y los vecinos se observan y se conocen más, ciertos comportamientos llamarían la atención enseguida”.
“En conjunto, esa combinación de clima, naturaleza, tecnología policial avanzada y una cultura social más reservada crea un entorno donde los crímenes reales adquieren matices muy particulares, distintos de los de otros lugares, y que explican por qué el imaginario colectivo asocia tan fuertemente “crimen + misterio + países nórdicos”, concluye Linda Flores Ohlson.
DESTACADOS:
- Se afirma que, entre finales de octubre y comienzos de noviembre, tiempos de Halloween y Día de Difuntos, se adelgaza el velo entre vivos y muertos, entre bien y mal. Los crímenes que ocurren en los países nórdicos sugieren que ese velo podría ser habitualmente más delgado en algunos lugares del mundo.
- La masacre del Lago Bodom (1960, Finlandia), en la que tres jóvenes fueron asesinados y otro quedó lesionado de por vida, cuando acampaban una noche a orillas del agua en un paraje natural idílico, muestra cómo en las sociedades más tranquilas y seguras, como la nórdica, ocurren crímenes sobrecogedores.
- “Las historias de asesinatos reales o ficticias nos atraen con una fuerza difícil de explicar. Gracias a grandes autores de los países nórdicos el imaginario colectivo asocia el crimen y el misterio con esos territorios tan fascinantes como desconocidos”, explica Linda Flores Ohlson, especialista sueca en ‘true crime’.
Por Ricardo Segura, EFE-Reportajes.