Rincones del mundo que parecen ciencia ficción
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Paisajes reales, cercanos y tan extraños que parecen sacados de otro mundo.
No hace falta cruzar galaxias ni subirse a una nave espacial para sentirse en otro planeta. La Tierra es experta en crear escenarios tan extremos y surrealistas que desafían la imaginación. Lo mejor es que muchos de estos destinos, que parecen de ciencia ficción, están mucho más cerca de lo que imaginas y son accesibles para viajeros curiosos que buscan algo distinto al turismo tradicional.
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Estos lugares no solo sorprenden por su estética, sino también por la sensación de extrañeza que provocan: colores imposibles, formaciones geológicas únicas y paisajes que parecen ajenos a cualquier referencia cotidiana.
Salar de Uyuni: el espejo del cielo
En Bolivia se encuentra el desierto de sal más grande del mundo. Durante la temporada de lluvias, una fina capa de agua convierte el Salar de Uyuni en un espejo perfecto donde el cielo y la tierra se funden. El resultado es una ilusión óptica tan impactante que cuesta creer que no sea una simulación. Caminar ahí es como flotar en el vacío.
Valle de la Luna: la Tierra con acento marciano
A pocos kilómetros de San Pedro de Atacama, este valle debe su nombre a sus dunas, rocas y cráteres esculpidos por el viento durante millones de años. Sus tonos grises, ocres y rojizos recuerdan a la superficie de Marte. De hecho, ha sido utilizado como escenario para pruebas científicas relacionadas con exploración espacial.
Lençóis Maranhenses: dunas con lagunas imposibles
En el norte de Brasil existe un paisaje que rompe toda lógica: dunas blancas infinitas salpicadas por lagunas de agua cristalina que aparecen tras la temporada de lluvias. Desde el aire, parece un planeta cubierto de arena y oasis perfectamente alineados. A diferencia de un desierto clásico, aquí el agua es parte del espectáculo.
Capadocia: chimeneas de hadas y globos
Las formaciones rocosas de Capadocia parecen esculturas hechas por una civilización extraterrestre. Conocidas como “chimeneas de hadas”, estas estructuras volcánicas crean un paisaje irreal, especialmente al amanecer, cuando decenas de globos aerostáticos flotan sobre el valle. La experiencia combina geología extrema con una atmósfera casi mágica.
Socotra: el lugar más extraño del planeta
Socotra es considerada uno de los sitios más alienígenas de la Tierra. Su aislamiento permitió que evolucionaran plantas únicas, como el árbol de sangre de dragón, con formas que parecen diseñadas para otro ecosistema. Caminar por la isla es enfrentarse a una biodiversidad que no se parece a nada conocido.
Viajar sin salir del planeta
Estos destinos demuestran que la Tierra es el mejor escenario de ciencia ficción que existe. No solo ofrecen fotografías espectaculares, sino también la oportunidad de replantear la forma en que vemos nuestro propio mundo. Explorar lugares que parecen de otro planeta es una forma de viajar lejos sin ir tan lejos, y de recordar que la realidad, muchas veces, supera a la imaginación.