Foto: Cortesía.
En el marco del quinto centenario de la Caída de Tenochtitlán, el realizador Rodrigo Reyes creó este largometraje de docu-ficción para explorar la relación de los mexicanos con este personaje tan controversial

El próximo 13 de agosto se cumplen 500 años de que los españoles conquistaron México, medio milenio de la caída de un imperio y el nacimiento de una nación nueva, producto de la mezcla de ambas culturas.

Este acontecimiento sigue generando debates y cuenta con aristas difíciles de tocar, pero es una conversación que el director Rodrigo Reyes quiso abordar y para lograrlo decidió traer el pasado al presente y ponerlo a dialogar en su largometraje de docu-ficción “499”.

“El origen de la película viene un poco de una carrera contra el tiempo, de hacer algo para los 500 años de la Caída de Tenochtitlán. De repente hay mucho programas que son muy divertidos, muy didácticos, pero no queríamos hacer eso, queríamos algo más cinematográfico, entonces ¿cómo jugar con esta historia? ¿Cómo representarla? Esa fue la gran pregunta”, comentó el director en entrevista con VANGUARDIA.

La respuesta fue traer desde el pasado a uno de los personajes más controversiales de la historia de México: El conquistador. Este hombre español que llegó a tierras ahora mexicanas y que la gran mayoría de las personas recuerda con rencor, como un salvaje que vino a saquear los territorios de las civilizaciones prehispánicas.

Sin embargo, la premisa de Reyes es que estos “espectros del pasado” tienen que encarar el México de hoy y, con la interpretación del actor Eduardo San Juan Breña, este conquistador también enfrentará a los pobladores contemporáneos de la nación y a los prejuicios que tenemos respecto a nuestro pasado.

“Algo que parecía muy lúdico, un juego, de repente se torna más serio cuando empiezo a investigar y descubro este eco bastante directo de la violencia que se vive hoy en la propia ruta que tomó Cortés y la violencia del pasado. Entonces ahí se detonó la metáfora de la película; vamos a seguir al conquistador, al villano de la historia, digamos, y vamos a entablar este diálogo con él, donde se le va a obligar a caminar por este peregrinaje, de escuchar, escuchar y escuchar”, explicó.

El filme sigue los pasos que tomó el conquistador español en el territorio del entonces imperio Mexica, pero Reyes destacó que, en este proceso, el mensaje no solo terminó remitido a este encuentro con el pasado, sino también a la reincidencia de una violencia similar que se vive en México a la fecha.

“A mí lo que me sorprendió, sobre todo al tener como protagonista a un personaje tan controvertido, fue que no se le recibió así. Incluso en la calle, cuando estaba Eduardo en personaje, con esta actuación tan intensa y tan auténtica que hizo, la gente se le acercaba con mucha curiosidad y con muchas ganas de conocer del proyecto, no con un rencor histórico, no con aspereza, sino con comprensión y a menudo con humor, que la película no se lee con humor, pero sí tiene algunos momentos”, comentó.

“Gracias a ellos fui aprendiendo que ese acto de escuchar, que alguien sea parte del poder, de este poder histórico, que escuche, tiene valor, porque estamos en un contexto donde no se está escuchando a las víctimas, no se están escuchando los reclamos de esta realidad tan complicada que se vive en el país”, agregó.

Rodrigo Reyes. director del filme.

La propuesta de docu-ficción —que reúne la investigación del documental con la puesta de un filme de ficción— es parte del Festival Internacional de Cine de la UNAM y ya está disponible a través de Cinépolis Klic, con todas las reflexiones que presenta.

“El diálogo difícil, el incómodo, es él. Él es al que queremos borrar, él es al que no podemos aceptar como país. Y se han escrito una infinidad de libros al respecto, detrás de todo eso está la sombra del conquistador y creo que hay que exorcizarlo un poco, sacarlo a la luz. Al final de la película la pregunta es ¿qué nos queda? Nos queda el futuro, nos queda hacer algo con esta historia. Nosotros, no él, él es un fantasma”, mencionó el autor, “mi reto era poder llegar a la comprensión de este personaje. Sin aceptarlo, sin ser un malinchista, si no de veras dialogar con estos conquistadores”.

Estos debates sobre la conquista, la colonización y el colonialismo, que en muchas ocasiones se reducen a lo que él describe como “lecturas facilonas de la historia” cuentan ya con voceros que abogan por perspectivas más informadas, cuyas opiniones forman parte de la película.

“Creo que de una manera fundamental todas las personas que aparecen en la película son los líderes del país, son los que están transformando la renovación moral del país y en ese sentido comprenden perfectamente lo que significa el colonialismo, porque es someterte, humillarte, borrarte, ignorarte, y entonces luchan contra esa fuerza en el presente y yo creo que si logramos escucharles y darles ese liderazgo que se merecen el país encontrará otro camino”, comentó Reyes.

“(Hay que) comprender que nosotros somos los arquitectos de nuestro presente y nuestro futuro. No hay nada que nos condene a repetir los errores de pasado. Y creo que la verdadera tragedia es esa, el seguir repitiendo nuestras violencias, reinventándolas, cuando otro mundo es posible”, concluyó.

Rodrigo Reyes espera que, con el apoyo de la distribuidora Piano —y con la esperanza de que la pandemia lo permita— “499” llegue en el verano a salas de cine en México, pero mientras tanto continuará en el FICUNAM 2021 hasta el 28 de marzo.