Foto: Especial
Precisó que 90 por ciento de los pacientes combinan el consumo de alcohol y mariguana, lo que los pone en un mayor riesgo de dependencia

Ciudad de México. Si bien la mayoría de los pacientes que se atienden alguna adicción en los Centros de Integración Juvenil (CIJ) son policonsumidores; es decir, utilizan más de una sustancia, “por la que más demandan tratamiento es la mariguana: 60 por ciento de los pacientes tiene problemas con su consumo”, informó este miércoles la directora de ese organismo, Carmen Fernández Cáceres.

Precisó que 90 por ciento de los pacientes combinan el consumo de alcohol y mariguana, lo que los pone en un mayor riesgo de dependencia. De 2008 a 2015 el uso de esa segunda sustancia aumentó 17 por ciento entre los jóvenes que reciben, señaló en conferencia de prensa.

“Estamos convencidos del respeto a la elección” de probar o no algún narcótico, pero “para hacerlo deben estar informados. No es cierto que un niño de 13 años decida si no sabe lo que le va a pasar”, afirmó. De acuerdo con Fernández Cáceres, las edades en las que comienzan van de los 13 a los 16 años.

Por ello, señaló, “cualquier política pública que se considere en adelante debe fortalecer la prevención”. Reveló que en algunas unidades de los CIJ “el 10 por ciento de sus pacientes son niños menores de 12 años; en otras, el 90 por ciento tienen entre 10 y 19 años de edad”.

Los CIJ están incorporados a la Secretaría de Salud (Ssa) y cuentan con 117 unidades en todo el país. El año pasado prestaron servicio a casi 100 mil, de ellos 46 por ciento fueron usuarios y 54 por ciento familiares.

Datos de la Encuesta Nacional de Consumo de Drogas en Estudiantes 2014 muestran que 17 por ciento de los alumnos de primaria ha tomado bebidas alcohólicas, 40 por ciento de los que van en secundaria y 74 de los que cursan el bachillerato.

En cuanto a las sustancias ilegales, principalmente la mariguana, 3.3 de los pequeños de hasta sexto grado las han probado. Conforme aumentan de edad y de escolaridad también los porcentajes crecen: 12 por ciento de los adolescentes de secundaria y 25 por ciento de los que cursan la preparatoria han consumido dicha droga.

Quienes viven situaciones de violencia, ya sea en la familia, en el noviazgo o en la escuela, están más propensos a caer en una adicción, alertó. La adicción, aseveró es uno de los problema sicosociales más graves que enfrenta la juventud.

“Consumimos para no hacer frente a nuestras emociones. Sin herramientas para confrontarlas, nos fugamos en la droga”, expresó Lupita, una joven que logró rehabilitarse en uno de los CIJ. “Queremos soñar, ser libres, encontrar a alguien más. Pero terminamos perdiéndonos. La fiesta se acaba y las drogas se convierten en un infierno”, relató.

Fernández Cáceres mencionó que algunas de las consecuencias, dependiendo de la sustancia, son daños en la corteza prefrontal del cerebro, la responsable del juicio, el razonamiento y la toma de decisiones. Con frecuencia ocasionan accidentes de tránsito o de trabajo, dijo. Quienes padecen una adicción es probable que abandonen la escuela y que tengan conductas sexuales de riesgo.

Los hombres siguen siendo los mayores afectados por las adicciones; sin embargo, las adolescentes cada vez “se van emparejando más” a los niveles de los varones, precisó.

También se refirió a las sustancias inhalables, las cuales representan la cuarta droga que se consume en México. A pesar de ello no existe una ley que controle de manera más estricta la venta, aseveró la directora de los CIJ. “Hay una ausencia legislativa” al respecto, en diferentes ocasiones “he propuesto a los diputados” crear normas rigurosas para evitar los daños que ocasionan, apuntó.