VANGUARDIA entrevistó al artista español que busca remover tabús provocando directamente a las tradiciones y el pudor
Yo trabajo con temas biográficos y hay piezas que considero realicé a los tres, siete o doce años”

Desde invitar al espectador a participar en una orgía hasta usar hostias consagradas para escribir la palabra “Pederastía” en el suelo, los performance de Abel Azcona hacen que la crítica use su voz más  provocadora.

“El arte procesual, el arte que yo hago, son procesos abiertos que un artista empieza a realizarlos desde que nace. Yo trabajo con temas biográficos y hay piezas que considero realicé a los tres, siete o doce años”. Así comenzó Abel Azcona a describir sus inicios dentro del arte. Deslindándose de los modos usuales en los que el artista es percibido, él no busca encasillarse. 

Por supuesto que hay fechas; entró a la Escuela de Artes de Pamplona a los 17 años y a partir de allí continuó como artista, aunque ahora de manera consciente, realizando actos en la calle y con el crecimiento de su nombre, en las galerías.

La obra de Azcona es personal. Su pasado, lleno de abusos y abandono lo han dejado marcado. Fue adoptado por una familia conservadora de Pamplona, ciudad que él califica de ser también muy conservadora.

Debido a su modo de producir, no existe en su carrera un proceso creativo per se. “Mis piezas no son respuestas, son preguntas [...] y quiero explorarlas en primera persona, quiero respuestas en carne y piel”. Es por ello que el performance es la solución práctica a sus conceptos. 

A falta de amor…

En mayo de este año, la colección “Voyeur” visitó México. Fue producida originalmente durante todo el año 2014 y traída a México como parte de eventos y espacios relacionados al arte queer. El éxito de la muestra amplió su tiempo de su exhibición hasta mediados de junio. ArtSpace México, ManinFest Festival, Art Cage Condesa y el Museo Soumaya albergaron la serie de fotografías que resultaron del registro de las actividades performáticas de Azcona.

En “Voyeur” él exploró su incapacidad para establecer vínculos afectivos y sexuales. Azcona sostuvo relaciones sexuales con 40 hombres involucrados en el mundo de la prostitución masculina y la pornografía. Cada una de las sesiones fue registrada por fotógrafos de España, Francia, Panamá, Estados Unidos, Holanda, Colombia y China, muchos de ellos también son artistas del homoerotismo internacional.

Las fotos fueron tomadas desde el ángulo del “voyeur”, el mirón. En cada escena hay un elemento que cubre parte de la acción; una pared, una puerta, un árbol, convirtiendo al espectador en un observador clandestino.

Sacrilegio, dicen algunos
Bastante más polémica resultó su obra “Amén”, que incluso lo llevó a comparecer ante un juzgado. Después de casi medio año de 242 misas en las que obtuvo las hostias consagradas que le sirvieron de materia prima para su performance. Sobre el suelo de la galería él colocó estas hostias, escribiendo, lentamente, la palabra pederastía.

Esta obra se relaciona con otras más, que critican a la iglesia católica y en especial al Opus Dei (organización muy relevante en Pamplona), quienes, para Azcona, resultan instituciones deleznables. Un ejemplo es su obra “The Shadow” donde expone relatos de personas que fueron abusadas sexualmente en su infancia. Muchas de estas historias tienen como antagonista a un miembro de la iglesia católica.

Tentando a la audiencia
Su más reciente trabajo lo colocó en una posición muy vulnerable, en todo sentido, ante su público. 
Si todas las piezas de Azcona incitan al diálogo y la discusión, si su principal objetivo es el de provocar, “La guerra”, que se presentó en Valencia el pasado octubre, fue esencialmente provocación.

Drogado, inconsciente, desnudo, y tirado boca abajo sobre una cama en la esquina de un cuarto iluminado por luz roja el artista se encontró con el público.

Durante el performance, Abel yacía rodeado de cuatro acompañantes, quienes además de involucrarse sexualmente entre ellos, procuraban la seguridad de Azcona y daban dinamismo a la pieza.

Algunos medios llamaron al público “poco participativo”, esperaban que fuera activo y se convirtiera en parte de la escena carnal, cuando la realidad es que muchos se rehusaron a hacerlo. Sin embargo, Azcona defiende su pieza diciendo que es bueno que eso haya pasado. “…Además de estar ahí, disponible, estaba inconsciente, si la gente hubiera abusado de mi hubiera sido peor, porque hubiera puesto al espectador como un reflejo […] si los 300 o 400 tíos que entraron me hubieran violado, hubiera sido un reflejo muy malo de la sociedad”, declaró.

Así, la obra de Azcona se desenvuelve entre opiniones de quienes ven su obra como el arte que es y aquellos que la rechazan por la crudeza con que presenta sus temas.

El artista dice tener planes para volver a México el año entrante, con una exposición retrospectiva, consciente de la diferencia que existe entre el público español y el mexicano, diferencia que provocará, como es su naturaleza, opiniones divididas.

EVENTOS

La edad del ego
Exposición de Adair Vigil 
> Fecha: hasta enero
> Lugar: Casa Purcell
> Hora: 10:00 a 18:00 horas
> Entrada libre


Espai i llum
Exposición de Miriam Mery

> Fecha: hasta enero
> Lugar: Casa Purcell
> Hora: 10:00 a 18:00 horas
> Entrada libre