Aunque en dos de los feminicidios ya hay detenidos, es de llamar la atención que este tipo de casos sigan en aumento en nuestra ciudad

En los últimos días del año anterior, la ciudad tuvo historias que eclipsaron de manera parcial, la algarabía de las fechas decembrinas.

Los tres feminicidios que se registraron en la última semana empañaron los festejos de la temporada, y rompieron la veta de los casos alcanzados durante 2014, al aumentar 20 por ciento este tipo de episodios de violencia.

Aunque en dos de ellos ya hay detenidos, es de llamar la atención que este tipo de casos sigan en aumento pese a que la entidad ha dado grandes pasos en el marco jurídico para combatir y erradicar la violencia contra las mujeres.

Tras el primero de los casos, registrado el pasado 29 de diciembre, usuarios de las redes sociales exigieron que el personal del Centro de Justicia y Empoderamiento de la Mujer —que depende de la Secretaría de las Mujeres— realizara con mayor eficiencia su labor, luego de conocerse que la víctima había alertado de amenazas previas.

Sin embargo, este sólo es un botón de muestra —como ya lo reseñamos en este mismo espacio— sobre las desgracias previsibles que no han encontrado eco para ser prevenidas.

El año pasado, en el Congreso local se realizó una enmienda al Código Penal del Estado para tipificar el feminicidio como delito con un castigo de hasta 50 años.

Esta determinación se derivó luego de que el Estado se ubicara como uno de los cinco con mayores índices de crímenes de odio en contra de mujeres.

Sin embargo, a la par de tener un vigoroso y sólido marco jurídico, la justicia no alcanza los mismos estándares.

Según cifras de la Procuraduría General de Justicia del Estado, de los 12 feminicidios que se cometieron el año pasado, sólo cinco de ellos fueron judicializados. Las autoridades ya detuvieron e investigan a quien habría cometido el primer caso de este tipo de delitos en 2016, así como otro de los que se cometieron a finales del año pasado.

A la par de la violencia —que ha tenido importantes avances en el Estado—, el comercio no tuvo la mejor de sus navidades.

En esta edición reportamos que la derrama económica cayó casi 56 por ciento en comparación con 2014. Es decir, de dos mil 300 millones de pesos pasó a cerca de mil millones de pesos, según las primeras cifras de la Cámara Nacional de Comercio.

Esto es una muestra de que la salud económica de las familias no está en el mejor estado.

Durante una época en la que se disparan considerablemente las ventas, este año tuvo un periodo con un declive prolongado versus el año previo.

Ojalá que las noticias de los últimos días sean el piso para que este año despegue y la sociedad coahuilense tenga un mejor 2016. Lo merecemos.