En Australia se aprobó una ley que obliga a Google y Facebook a pagar a los medios locales por los contenidos que se publican en sus plataformas, una legislación pionera que servirá como referencia a otros países que deseen impulsar medidas similares. Esta ley garantiza que los medios de comunicación reciban una remuneración justa por los contenidos que ellos generen.

Australia aprobó una ley que fuerza a Google y Facebook a pagar a los medios locales por los contenidos que se publican en sus plataformas, una legislación pionera que puede servir como referencia a otros países para impulsar medidas similares.

La ley "garantizará que los medios de comunicación reciban una remuneración justa por los contenidos que generen, lo que ayudará a mantener al periodismo de interés público en Australia", dijo en un comunicado el ministro australiano del Tesoro, Josh Frydenberg.

Antes de la aprobación, el Gobierno presentó el martes una serie de enmiendas técnicas sobre su propuesta de ley, el mismo día en que Facebook y el Ejecutivo anunciaron el restablecimiento en los próximos días del acceso a las noticias australianas, que fue bloqueado por la red social como medida de presión.

LEY EDULCORADA

 

La ley de pagos por contenidos periodísticos fue elaborada a raíz de las investigaciones de la Comisión Australiana de Competencia y Consumo (ACCC, según sus siglas en inglés), sobre el desequilibrio en los ingresos publicitarios entre las tecnológicas y los medios publicitarios en Australia.

La ACCC determinó en su informe final sobre las plataformas digitales, publicado en diciembre de 2019, que éstas concentraban el 51 por ciento del gasto publicitario en 2017 en el país oceánico.

La nueva legislación de Australia -una de las democracias con la mayor concentración en la propiedad de medios y en el que tiene fuerte presencia el grupo News, de Rupert Murdoch- obliga a las empresas tecnológicas a negociar con las periodísticas una contraprestación por las noticias que se publican en sus plataformas.

Pero las enmiendas dan un mayor margen de negociación a las tecnológicas en sus acuerdos con los medios, dado que podrán seleccionar a sus proveedores y no están obligadas a suscribir un acuerdo forzado si ya han firmado convenios previos.

Por otro lado, la ley considera como último recurso la intervención de un panel de arbitraje, cuya decisión es vinculante para fijar el monto a pagar si no se produce un acuerdo comercial entre las partes, uno de los aspectos más importantes de la propuesta.

La inclusión de las enmiendas a la ley después de que Google amenazara con suspender sus servicios de búsqueda en el país y Facebook interrumpiera su servicio de publicación de noticias (aún sin restablecer) hace sospechar a algunos analistas que la ley no llegará a aplicarse.

"El código permanecerá en los libros de leyes, sin ser utilizado. No se designará a nadie", remarcó el jurista Michael Bradley en un artículo de opinión publicado el miércoles en la revista política Crickey, al apuntar que las plataformas y los grandes grupos mediáticos alcanzarán rápidamente sus acuerdos.

Google ya suscribió este año acuerdos con grandes empresas mediáticas para alimentar su hilo de noticias, mientras que Facebook firmó en Australia su primera carta de intención con Seven West Media, propietarios del Canal 7, para que le brinde contenido periodístico, lo que hace temer que las organizaciones pequeñas e independientes se queden fuera de juego.

Bradley advirtió de que el dinero de las tecnológicas acabaría en manos de los grandes grupos mediáticos sin que éstos tengan "la obligación de gastarlo en el supuesto objeto de todo este alboroto, el periodismo real".

"El intermediario -el gobierno- será eliminado", añadió.

INGRESOS PUBLICITARIOS

 

Esta ley fue creada a raíz de la crisis de los medios por la caída en los ingresos publicitarios en las dos últimas décadas, que ha causado despidos masivos en las redacciones, recortes a los gastos en sus investigaciones y un paso de la versión impresa a la digital para reducir costes.

El año pasado, el presidente del grupo mediático australiano Nine, Peter Costello, dijo que Google y Facebook generan unos ingresos publicitarios de unos 6,000 millones AUD (3,859 millones USD) y aproximadamente el 10% de esa cifra es el resultado del contenido de las noticias.

Pero para Amanda Lotz, profesora de estudios de los medios de la Universidad de Tecnología de Queensland el problema principal es que la financiación del periodismo a través de la publicidad ya no es viable dado que a los anunciantes les interesa poco la calidad de las noticias.

Lotz insistió en un reciente artículo publicado en The Conversation que se deben hallar maneras alternativas para financiar el periodismo de interés público y a organizaciones periodísticas son fines de lucro.

El dilema de Facebook y Google

 

Facebook y Google se han comprometido a invertir 1,000 millones de dólares cada uno en medios de comunicación, mientras que Australia y ahora la Unión Europea avanzan para forzar a las grandes tecnológicas a pagar por las noticias que se publican en sus plataformas sociales y que generan tráfico.

Facebook se sumó este miércoles a Google y anunció, sin dar detalles, que en los próximos tres años invertirá 1,000 millones de dólares en "la industria de las noticias", mientras que adelantó que está en conversaciones para apoyar con fondos a medios de comunicación franceses y alemanes.

Google anunció en octubre que invertirá 1,000 millones de dólares para "crear y seleccionar contenido de alta calidad para una experiencia con noticias online diferente".

En sus anuncios, Facebook recordó que ha invertido 600 millones de dólares en ayudas y acuerdos con medios desde 2018, mientras que Google se refirió a los 300 millones de dólares destinados a su programa Google News Initiative.

Ambos también recordaron que dirigen una gran cantidad de tráfico de internet a las web de los medios de comunicación gracias a sus plataformas sociales y, en el caso de Google, a su buscador y su rediseñada página de Google News.

Estos compromisos tienen como trasfondo la ley que Australia aprobó este miércoles y en la que se incluye un código de conducta que obliga a las grandes tecnológicas a cerrar acuerdos de pago por el uso de contenido original de medios de comunicación.

Facebook prohibió a modo de protesta durante una semana los enlaces a contenido de medios de comunicación en ese país, lo que levantó una fuerte controversia, y esta semana volvió a permitir ese contenido, que en muchos casos dejó a los australianos sin acceso a información sobre medidas sanitarias o de emergencias. 

Según medios australianos, Google, que llegó a barajar una medida similar con su buscador, está negociando con los grandes medios australianos acuerdos de pago por noticias.

Por su parte, la Comisión Europea se muestra favorable a adoptar a nivel europeo una legislación similar a la australiana, algo que podría replicarse por todo el mundo y complicar el modelo de negocio de las plataformas sociales, cuyo contenido en muchos casos son noticias compartidas por los usuarios o por los propios medios.

Otro gigante tecnológico, Microsoft, ha comenzado a trabajar con los grandes grupos de medios europeos para encontrar una solución tecnológica que permita cerrar acuerdos de pago por la publicación de noticias en redes sociales.

Microsoft, que con esta estrategia podría ver una mejora en el posicionamiento de su buscador Bing, apoyó el lunes que la UE cree un mecanismo para el pago por noticias y se sumó al llamado con las organizaciones European Magazine Association, News Media Europe, European Newspaper Publishers Association y European Publishers Council.