Es apenas la mitad del primer mes del año y parece como si el mundo hubiera decidido acelerar su propio desgaste, acumular sobresaltos, tensiones y señales de alarma en un lapso mínimo. La realidad no da tregua...
Podrían llevarse al presidente de facto o a su gerenta general, y al otro día tendríamos a Ricardo Monreal, a Adán Augusto López o a Fernández Noroña despachando los asuntos del Ejecutivo. ¿Le sigue pareciendo buena idea?