El grupo Human Rights Watch asegura que las autoridades brasileñas han hecho muy poco por solucionar el problema.
Millones de personas viven en condiciones deplorables y no cuentan con los servicios básicos lo que los hace vulnerables

SAO PAULO.- Las malas condiciones de saneamiento y suministro de agua que contribuyeron a un brote de zika en Brasil persisten y hacen que el país sea vulnerable a la reaparición del virus, señaló ayer el grupo Human Rights Watch. 
Brasil declaró en mayo el final de la emergencia de salud pública por la enfermedad transmitida mosquitos, 18 meses después de un repunte en el número de casos del virus vinculado a problemas congénitos.
Pero el colectivo advierte de la amenaza de un nuevo brote, apuntando que Brasil ha hecho muy poco para ayudar a los millones de personas que no tienen suministro continuo de agua corriente ni acceso a un servicio de saneamiento adecuado.
El reporte del grupo destaca que, como un tercio de los brasileños no tiene suministro de agua regular, suelen almacenarla en tanques, que sirven de caldo de cultivo para los mosquitos si no se cubren o tratan adecuadamente. 
COMUNIDADES SUCIAS
Investigadores de la ONG dijeron haber visto aguas residuales fluyendo por las calles de algunas comunidades, donde en ocasiones creaban charcos de agua sucia que son un foco ideal para la cría del insecto.
"Años de negligencia contribuyeron a las condiciones de suministro de agua y saneamiento que permitieron la proliferación del mosquito aedes y a la rápida expansión del virus", explicó el reporte. 
"Las autoridades brasileñas deberían hacer inversiones a largo plazo en infraestructuras de agua y saneamiento para controlar la cría del mosquito y mejorar la salud pública”.
HRW insta al gobierno a despenalizar el aborto y proporcionar más apoyo a los niños que sufren los efectos del zika. 
El aborto es ilegal en Brasil salvo en casos de violación, peligro para la madre o anencefalia, una problema congénito que afecta al cerebro. Algunas investigaciones indican que más brasileñas buscaron abortar de forma ilegal durante el brote.
Aunque la enfermedad del zika en sí suele ir acompañada de síntomas leves, puede provocar problemas congénitos como microcefalia, que hace que los bebés tengan cráneos más pequeños de lo normal. Además, el zika se ha vinculado a otros problemas congénitos y complicaciones, como ataques epilépticos, problemas de audición, deformidad en miembros y problemas para deglutir.
FALTA MÁS APOYO

El gobierno ha proporcionado terapia y alguna ayuda financiera a las familias cuyos bebés se han visto afectados, pero muchos, especialmente en zonas rurales, reclaman más respaldo.
El número de casos de zika y microcefalia cayó drásticamente este año y el Ministerio de Sanidad brasileño dijo que esto muestra que los esfuerzos para erradicar los mosquitos, que incluyeron campañas de fumigación, están funcionando. 
Pero el reporte de Human Rights Watch criticó a las autoridades por dejar gran parte de la responsabilidad del control de los mosquitos en las familias, especialmente en las mujeres. Uno de los pilares de la campaña gubernamental fue instar a la población a limpiar sus casas regularmente para asegurar que no había agua estancada ni sin tratar.