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El pintor, nacido un 4 de diciembre de 1866, fue un pionero en la abstracción contemporánea. Sus piezas, actualmente valuadas en decenas de millones de pesos, son hitos en el arte, además de que sus textos teóricos han sido muy importantes en la formación de los nuevos artistas

“Todo parte de un punto”. Para Wassily Kandinsky, quien analizó los elementos que componen cualquier pintura, el punto es la unidad más básica. De ella parte todo, la línea, los trazos, los planos. Estas conclusiones, grandes aportes a la teoría del arte, no fueron simples conjeturas. Fueron el resultado de un concienzudo estudio realizado a través de muchos años donde, en cada pintura que él realizaba, comprobaba sus hipótesis.

Como todo gran artista, Kandinsky inició sus estudios en la escuela de artes. En su particular caso, fue a los 30 años, después de renunciar a su carrera como maestro de leyes, que entró a la Academia de Bellas Artes de Munich, en Alemania.

Según contó el mismo artista, años despúes del acontecimento, durante sus inicios como estudiante se encontró en una exposición del impresionista Monet. Su serie “Haystacks” (almiares, fardos de paja) le resultó tan impresionante debido a que vio en ella una separación de los colores y las formas, idea que luego exploraría en sus cuadros.

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Esta influencia de los impresionistas se ve en sus primeras obras, donde los colores aún muestran formas representativas. Las imágenes de personas, edificios, objetos o vegetación; borrosas entre los trazos gruesos y característicos del movimiento que comenzaba a dar paso a otros intentos artísticos más radicales.

La música, por su naturaleza, no imitadora de la realidad, sino interpretadora de sentimientos; siempre ha acompañado a los creadores de la abstracción. Para Kandinsky tampoco había separación entre su producción plástica y su inspiración musical. Él llamaba a alguna de sus piezas “improvisaciones” y tituló varias de sus más populares obras “composiciones”, términos generalmente usados en música.

Período Bauhaus. Su progresión hacia la total abstracción se completó a lo largo de varios años de trabajo. Durante este tiempo fue maestro de la Bauhaus de Weimar, la escuela de arte y diseño más importante de la época contemporánea, donde fue invitado a ocupar tal puesto por el propio Walter Gropius, su fundador.

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En la Bauhaus, en donde nació una corriente estética que todavía es posible verla en una u otra forma en nuestros días, el artista impartió la clase de diseño para principiantes y el curso avanzado de teoría, además de dar clases de pintura y poseer un taller donde continuó sus estudios sobre el color y su psicología.

Ahí fue donde realizó “Yellow – Red – Blue”. La complejidad compositiva de esta pieza es el producto de los resultados obtenidos de todas estas investigaciones que el autor hizo. En ella ya no existe ninguna alusión directa a cualquier tipo de “realismo”. 

Sin embargo,  el crecimiento en la popularidad y poder del Partido Nacionalsocialista obligaron a los miembros de la Bauhaus a moverla de Weimar a Dessau. A pesar de ello, su pensamiento tan liberal siguió provocando incomodidad entre los nazis, y en 1933 fue disuelta. Kandinsky entones se fue a vivir a París.

Estos roces con los nazis llevaron a la pérdida de algunas de sus obras, entre ellas sus primeras tres “composiciones”, de las que sólo se conservan fotografías en blanco y negro. La séptima (“Composition VII”) fue, según el propio artista, la más compleja que llegó a pintar.

Teórico y espiritual. Kandinsky, ferviente cristiano, también demostró un interés por temas de corte más espiritual. Las obras pintadas en el tiempo previo a la Primera Guerra Mundial mostraban un cataclismo que vendría a cambiar la realidad individual y social.

Para él, amarillo y azul es el primer gran contraste dinámico. “Si uno observa uno de ambos (colores) en un estado de aislamento respecto a otros elementos, decía, el amarillo tiene un movimiento excentrico y el azul uno concéntrico. Una superficie amarilla parece acercarse al espectador, mientras que la azul, se aleja”.

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Calificó al amarillo de ser un color terrestre, cuya violencia puedes ser dolorosa y agresiva. El azul como un color celestial, que evoca una profunda calma. La combinación de ambos resulta en una calma y complete inmovilidad: el verde.

Post-mortem. Falleció el 13 de diciembre de 1944, en Neuilly Sur-Seine, una comuna cercana a París.
Su trabajo, tanto teórico como pictórico, no sólo sigue sirviendo de punto de apoyo para el estudio de la abstracción en la actualidad sino que sus pinturas son muy valoradas.

Recientemente, su obra “Rígido y Curvado”, en la casa de subastas inglesa “Christie’s” llegó a los 23.3 millones de dólares, estableciendo un récord para la obra de Kandisnky. En 2012 este récord era de 23 millones solamente.


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