El presidente de Venezuela Nicolás Maduro y el presidente de China, Xi Jinping (AFP)
El país sudamericano es uno de los mayores proveedores de petróleo y el país más endeudado con Beijing, ya que recibieron préstamos por 63 mil millones de dólares

China pide “diálogo pacífico en un marco legal”, para resolver los problemas internos de Venezuela.

En el punto de vista chino, el voto para la elección de la Asamblea Constituyente del 30 de Julio, “se llevó a cabo en una forma pacífica”.

La declaración del Ministerio de Asuntos Exteriores contrasta con la condena de la comunidad internacional: “Esperamos sinceramente que todas las partes en Venezuela puedan resolver el problema mediante el diálogo pacífico dentro de un marco legal y proteger la estabilidad del país y el desarrollo socioeconómico”.

China es el mayor acreedor de Venezuela y el único país que podría salvar a Caracas del riesgo del impago. La catástrofe económica que amenaza con llevar a l país al borde de la quiebra, y peor aún, a una guerra civil, China impulsada por el temor de que la crisis en curso afectará a la inversión de China en el país.

Hoy en día, con el cambio en los precios del petróleo, para pagar la deuda otorgada por Beijing, Caracas tiene que dar a China dos barriles por cada barril acordado originalmente.

En otras palabras: si Venezuela se derrumba y Maduro cae en desgracia, China correría el riesgo de una reacción diplomática y financiera catastrófica.

Un nuevo presidente, podría optar por no cumplir con sus compromisos de préstamos, y buscar apoyo en Estados Unidos. El fracaso de Venezuela representaría un duro golpe a la diplomacia financiera china.

Expertos afirman, que China podría tratar de aumentar su influencia en los países intoxicados por gobiernos dictatoriales, ofreciendo apoyos mediante la concesión de líneas de crédito. Sin embargo, la ampliación de la financiación hace a China vulnerable.

El gobierno chino siempre ha reafirmado la iniciativa inclusiva, con énfasis en el concepto de cooperación de beneficio mutuo.

Según el Global Times, “China no interferirá en el proceso político en Venezuela y otros países de América Latina, y se espera que estos países puedan superar las dificultades y disfrutar de los beneficios de la cooperación con China”.

Con información de AGI